Histórico

El suelo tiene sus secretos

27 de enero de 2009

El suelo, que hay que aprovecharlo bien, no queda duda. Y para eso hay que conocerlo, saber qué tiene.

Orlando Simón Ruiz Villadiego, director del Laboratorio de Suelos de la Universidad Nacional en Medellín, explica que "para conocer su calidad debe realizarse el análisis de fertilidad, que comprende la estimación de las variables químicas más importantes: Textura, pH, materia orgánica, fósforo, calcio, magnesio, potasio".

No se trata de analizar por analizar. Para un campesino cualquiera es importante la asesoría, para que las recomendaciones se apliquen como deben ser y sirvan.

¿Cómo tomar una muestra? Vamos por partes.

El laboratorio ofrece un servicio a la medida. "A un campesino típico de nuestra región que trate de aumentar su productividad se le recomienda en primer lugar el análisis de fertilidad; pero se hace imprescindible que cuente con el apoyo de oficinas regionales con agrónomos que realicen la interpretación de los resultados y puedan hacerle recomendaciones relacionadas con la corrección de las deficiencias de nutrientes detectadas en los análisis".

El análisis es un paso importante, así, como dice Ruiz Villadiego, en Antioquía predomine un tipo especial de suelos conocidos con el nombre de andisoles (suelos derivados de cenizas volcánicas)".

Presenta pH muy bajos como característica más importante, baja disponibilidad de fósforo (P) (un factor muy limitante para la productividad) y posible toxicidad por altos niveles de aluminio.

"Por consiguiente, un tratamiento típico inicial es aumentar el pH del suelo adicionando carbonatos de calcio y magnesio (encalado) con lo cual se mejora sustancialmente su productividad".

N. Osorio, en un documento de la misma Universidad, afirma que es importante que la muestra sea representativa del terreno y para ello hay que identificar y delimitar los diferentes tipos de suelo del terreno.

Es común que los tipos de suelo coincidan con el cambio de la pendiente. En cada uno se toman varias submuestras, al azar, sugiriéndose de 10 a 20.

La toma se hace recorriendo el terreno en zig-zag, recogiéndose en cada vértice donde se va a cambiar de dirección.

En cada punto se remueve la hojarasca y las plantas a profundidad de 1 a 3 centímetros en un área de 40 por 40 centímetros.

El hueco, si se usa una pala, es del tamaño de esta, y se corta en V. Se transfieren de 100 a 200 gramos al balde plástico.

La profundidad puede ser variable, pero se recomienda, según Osorio, unos 20 centímetros para la mayoría de cultivos. Para pasturas puede ser de 10 a 15 centímetros.

Luego de tomadas las submuestras, libres de lombrices, insectos, raíces, se desmenuzan con la mano y después se transfiere un kilo del suelo recogido a una bolsa plástica limpia y seca, se cierra y se marca.

Una muestra recoge las submuestras de un terreno homogéneo. No se deben mezclar los distintos tipos de terreno.

Ruiz Villadiego comenta que "en nuestro laboratorio se le suministra al cliente un instructivo básico para realizar este proceso. Por lo tanto, se le acepta la muestra, siempre y cuando se tenga la certeza de que éste realizó un muestreo adecuado".

Esto se valida con un cuestionario previo, en donde se registran datos esenciales para la codificación de las muestras antes de iniciar los tratamientos.

Anímese y analice. Y asesórese, porque así garantizará la correcta aplicación de las recomendaciones.

Trabaje y quiera su tierra, entonces conózcala bien.