El tres en uno del BMX que sueña
Manuela Muñoz, Andrea Escobar y Sebastián Molina son ejemplos de cómo debe ser el bicicrosista de hoy. Es Clásico.
Compromiso con el deporte y los sueños siempre abiertos al triunfo. Esos son los sitios en común y confluyentes en las vidas de Manuela Muñoz, Andrea Escobar y Sebastián Molina.
Una es infantil, la otra júnior y él mayor. No importan tanto las edades sino el compromiso que tienen con sus vidas deportivas atadas al bicicrós.
De Manuela Muño z, Mariana Pajón llegó a decir que si sigue tal como va, habrá en ella una atleta de alto rendimiento.
De la rubia Andrea los resultados están a la mano. Frescos y tangibles con sus triunfos en el Suramericano y el segundo lugar del Latinoamericano, realizado en Lima, Perú.
En cuanto a Sebastián, los hechos lo han demostrado por sí solo. De corredor sacrificado, con una ambición a prueba de todo y hoy deportista de alta talla e incluso técnico de niños del BMX, con una superación digna de resaltarse.
Manuela y su soltura
Quien quiera que vaya a las competencias de los pequeños en la pista de Belén o en cualquiera del país, tendrá que ver con las ejecutorias de la pequeña Manuela, quien conquista adeptos y corazones.
Tiene ocho años, está en segundo de primaria y hace parte del club Bacalaos.
Su hermano Alejandro llegó hasta la élite y alguna vez le dijo que tendría que mejorar su patinaje. Esto la llevó al bicicrós, donde no ha parado en su camino de triunfos. Es campeona panamericana de la categoría, logro que obtuvo en Argentina este año.
"Yo soy muy buena. Lo mismo dice de mí Andrea Escobar. Yo voy a llegar a los Juegos Olímpicos", cuenta con una pícara expresión de niña, que esta semana acompañaba con un moño rojo en lo alto de su casco de competencia. Era Halloween.
Gana y gana, como lo hacen las grandes cuando pintan desde pequeñas. No deja los triunfos para mañana la estudiante del colegio La Inmaculada del barrio Belén. Un orgullo y alegría en casa de John Muñoz y Liliana María Vélez.
Andrea y su avance
Andrea Escobar ya no suelta el uniforme de Colombia. Este año ha sido de éxitos para la jovencita de 16 años, quien da pasos grandes en su carrera y próxima a ingresar a la categoría júnior.
En el Mundial ganó todas las series previas y fue sexta en la final. En el Panamericano de Argentina también tuvo figuración. En los Juegos Suramericanos de la Juventud se cayó en la final y en el Latino y el Suramericano tomó revancha.
"Esperen a Andrea en la júnior. Será una rival de mucho peso, porque su carrera va en alza. Se lo merece, porque es una corredora de mucha disposición", resalta de ella Martín Posada, gerente de la Comisión Antioqueña de Bicicrós.
"Entre más competencia tenga, mucho mejor, porque la exigencia es cada vez mayor y esto me gusta", opina la piloto del club Estrella, quien se distingue por su absoluta devoción hacia este deporte.
El ejemplo de Sebastián
Sus comienzos fueron de grandes esfuerzos en el municipio de Copacabana, ya que no contaba con recursos para tener una buena bicicleta.
Cuenta que le tocó "hacer hasta gárgaras para salir adelante", debido a su origen humilde acompañado de privaciones en un barrio duro y complicado.
Su comienzo fue tardío, a los 14 años de edad, pero el tiempo le ha dado la oportunidad de tomar fuerzas y más alientos para asumir retos como los de la enseñanza de los 80 niños del semillero.
"Yo vendía dulces en el colegio y me tocó rebuscármela, para poder salir adelante", cuenta el muchacho de 21 años.
Hoy su físico habla de fortalezas, lo mismo su personalidad, esa que lo ha vuelto muy consistente, con un sitio bien ganado dentro de la familia del bicicrós, en la que se ha convertido en todo un ejemplo