El verdadero Obama
Del candidato Barack Obama al Presidente electo que ha empezado a hacer nombramientos hay un gran abismo. El primero hizo su campaña sobre dos pilares: 1. Acabar con los insiders (políticos que viven de Washington) y 2. Tumbar la decisión más impopular del presidente más repudiado de la historia: la guerra en Irak.
El presidente electo Obama no sólo no ha sido coherente con el discurso de campaña, sino que su equipo de trabajo se compone de esos insiders que tanto criticó (Volcker, Daschle, Holder?) y por otro lado, derribando su segundo pilar, ratificó en su puesto al secretario (ministro) de Defensa de la administración Bush, Robert Gates, que apoyó el aumento de tropas en Irak. ¡Es como si Gustavo Petro gana la Presidencia en Colombia y ratifica a Juan Manuel Santos!
Una rara sensación de extrañeza ha dejado igualmente el Presidente electo, cuando luego de enfrentarse en las primarias demócratas a su archirrival Hillary Clinton y anunciar el desmonte de las casas políticas dominantes, decidió ahora nombrar en los cargos claves de su gobierno a dirigentes del corazón del ex presidente y la senadora de Nueva York. El nuevo equipo económico, el nuevo fiscal, el nuevo secretario de Comercio, la nueva embajadora ante la ONU, el nuevo jefe de gabinete de la Casa Blanca y por si fuera poco, la nueva secretaria de Estado (Hillary) hicieron parte del gobierno de Bill Clinton. ¿No habrá votantes que de haber sabido que el gobierno iba a estar compuesto por amigos de los Clinton, habrían elegido mejor para conducirlos a una Clinton?
Aquí el punto no es que Obama está llevando gente de experiencia para salir de la crisis, como él mismo lo dijo. El punto es que el Presidente electo propuso construir una nueva clase política y esa fue la esperanza que arrancó en los Estados Unidos y en el mundo entero; por eso se movilizaron millones de personas para darle su respaldo y hoy está mostrando hechos totalmente opuestos.
Pocas veces un dirigente estadounidense genera tantas simpatías en casa y en todo el mundo, sorprendentemente el mismo George W. Bush le dijo a Charlie Gibson de ABC: "La elección de Barack Obama va a levantar nuestros espíritus en muchas formas". Una frase mesurada en medio de algunas más realistas. Fidel Castro, que casi nunca acierta cuando habla, lo hizo hace poco al recordar "la poderosa marea de las ilusiones que en la opinión pública internacional despertó Obama".
Ojalá en su gobierno, el Presidente no se salga tanto de la línea que él mismo se trazó en la campaña y que hoy lentamente pone en peligro la credibilidad en los nuevos liderazgos que había conseguido.