Elección nacional
Cada región del país ha estado imbuida en sus propias elecciones locales. Comenzando por Bogotá, donde las encuestas reflejan que la ciudadanía se inclina nuevamente por darle la espalda al gran transformador de la ciudad, Enrique Peñalosa. Bien particular es el voto bogotano. Parece no escarmentar, o bien prefieren premiar a Gustavo Petro por antiuribista y por haber documentado la gran corruptela de Samuel Moreno y el Polo Democrático, que dejaron postrada la administración distrital. Petro, arrogante y radical, se presenta como "anti", más que como gerente. Ya veremos dónde van a parar esos experimentos.
Cali, tan maltrecha por malas gestiones, parece sentar cabeza e irse esta vez por la opción más conveniente, la del doctor Rodrigo Guerrero. Necesitará el aporte de los caleños para impulsar la ciudad hacia objetivos comunes, no cada cual por su lado.
Cartagena, ciudad de todos, ha prestado sus oídos a una oferta tan populista como alejada de la experiencia de buen gobierno. Puede ser un salto al vacío. Barranquilla, al contrario, parece haber decidido confiar su administración a la candidata más idónea, con buena hoja de servicios y resultados para mostrar. Esa ciudad parece haber encontrado el rumbo.
En fin, se llegó la hora y cada voto cuenta.