Empleo y tasas de interés
El desempleo en Colombia vuelve a ser de un dígito. Sin embargo, el empleo que se genera es de baja calidad. El Gobierno deberá impulsar la creación de empleo formal.
Según el DANE, en agosto de 2012 la tasa de desempleo fue de 9,7 por ciento.
Esto implica que el desempleo en Colombia continúa bajando y que, luego de algunos meses por encima del 10 por ciento, este nuevamente alcanza un dígito. Para el trimestre junio-agosto, dicha tasa fue de 10,2 por ciento.
De igual manera, las tasas de participación y de ocupación vienen creciendo progresivamente, con lo cual se confirma que a pesar de la pérdida de dinamismo de la actividad productiva, y como lo señala el director del DANE, la economía continúa generando empleo.
Sin embargo, las cifras ponen de presente que, aunque efectivamente el mercado laboral está generando empleo, este no es, como cabe esperar en un país con altas tasas de informalidad, de buena calidad.
No obstante que la caída en el desempleo se presentó en las cabeceras y en el resto (áreas rurales), la mayor disminución se registró en esta última categoría que, para el trimestre junio-agosto, pasó de 8,1 por ciento en 2011, a 6,3 por ciento en 2012. No hay que olvidar que los empleos en el campo se caracterizan por su alto nivel de informalidad.
A pesar de la reducción del desempleo en el ámbito nacional, el subempleo aumenta. Además, el Trabajador por cuenta propia continúa siendo la principal posición ocupacional y el Trabajador sin remuneración es el que más crece en el período junio-agosto de 2012. Ambas categorías son vías de escape para la informalidad.
Según los análisis que sobre la informalidad laboral realizó en días pasados el proyecto Competitividad, un compromiso de todos, que adelanta la alianza de EL COLOMBIANO con las universidades de Antioquia y EAFIT y la Escuela de Ingeniería de Antioquia, este fenómeno está asociado, entre otras cosas, a las inflexibilidades del mercado laboral y a los elevados sobrecostos que implica la contratación de mano de obra.
En este sentido son bienvenidas las declaraciones del Ministro de Hacienda en las que anuncia que la reforma tributaria que se va a presentar al Congreso pretende, entre otras cosas, impulsar el empleo formal y para ello se incorporarán medidas tendientes a reducir el costo de los parafiscales.
No es clara la razón por la cual la Junta del Banco de la República decidió, en la reunión del pasado viernes 28 de septiembre, mantener inalterada la tasa de interés de intervención, pues ella no apalanca las intenciones del Gobierno de estimular, a través de la reducción del costo de contratación, la generación de empleo.
Y no es clara porque la difícil situación de la economía mundial aún no encuentra solución definitiva, los mercados financieros internacionales se mantienen inestables y la economía interna, aunque mermó su ritmo de desaceleración, continúa presentando indicadores de debilitamiento progresivo.
En esta ocasión no es evidente que el Gobierno y el Emisor compartan una misma meta respecto a la necesidad de incentivar y preservar el ritmo de crecimiento de la economía y, en especial, el de generación de empleo.
Pareciera que en la decisión del Banco estuvieran pesando, más allá del evidente deterioro externo e interno, temores asociados a un posible impacto inflacionario derivado de las condiciones climáticas.
Bajo estas circunstancias, para asegurar el impulso a la actividad productiva y a la generación de empleo, el mayor esfuerzo está recayendo sobre el Gobierno y en este campo, además del gasto público, las políticas sectoriales, tan olvidadas en estos años, deberán jugar un papel estratégico.