En defensa de la libertad
El 26 de octubre, en Santa Marta, la edición del periódico El Informador fue recogida por una camioneta negra con vidrios polarizados que se acercó a los puestos de venta para pedir desde muy temprano que les vendieran todos los ejemplares. El diario informó que los ejemplares que puso a la venta ese día en los puestos de periódicos de la ciudad y sus alrededores se agotaron en tiempo récord y, según los voceadores, los compradores de la totalidad de la edición fueron personas vestidas con camisetas y gorras de una de las campañas a la alcaldía de Santa Marta.
"La compra masiva de los periódicos demuestra que las alertas lanzadas por la Misión de Observación Electoral, MOE, son para tener en cuenta, dado que las elecciones del próximo 30 de octubre corren el riesgo de ser secuestradas nuevamente", dijo El Informador en un artículo publicado el 27 de octubre.
Esta no es la primera ni la única agresión contra los periódicos ni contra los periodistas que se ha dado por estos días en Colombia. Según un informe de la Fundación para la Libertad de Prensa -FLIP-, el asedio a la prensa en la campaña electoral de 2011 ha sido el más duro en muchos años. Varios reporteros en distintas regiones han sido amenazados e intimidados. "Hace tiempo el periodismo no se veía atacado a tal extremo en un período electoral", dice el documento. "En lo corrido del año, la prensa ha sido víctima de 90 ataques y al menos 15 de estos han tenido que ver con el cubrimiento electoral".
Los ataques y las amenazas se han dado en medio de una campaña electoral marcada por la violencia. La Misión de Observación Electoral dice que en ella han sido asesinados 41 candidatos, y el gobierno se ha visto obligado a darles protección con escoltas por lo menos a otros 100. De las 17 agresiones contra periodistas por motivos electorales registradas por la FLIP, cuatro sucedieron en el Meta, que es el departamento donde los periodistas enfrentan mayores problemas. Pero la FLIP también se mostró preocupada por varios casos ocurridos en Antioquia, que deben ser atendidos con urgencia por las autoridades locales y nacionales, según esa organización.
La FLIP informó que, en Tarazá, una candidata a la Alcaldía amenazó de muerte al periodista Luis Carlos Cervantes por investigar temas relacionados con las elecciones en el municipio. Antes, Cervantes había recibido amenazas similares de personas desconocidas. La FLIP considera que hoy él es el periodista más amenazado de Colombia. En otras regiones de Antioquia, como Urabá, también han recibido amenazas varios periodistas. En Medellín, una reportera de El Espectador tuvo que abandonar su trabajo y pedir asilo en otro país.
En Medellín y Antioquia la situación es considerada por la FLIP una de las más graves del país. La Misión de Observación Electoral ha denunciado una situación crítica, "con presencia de actores armados ilegales, desplazamiento individual y masivo forzado, violaciones a la libertad de prensa, violencia ejercida contra líderes sociales y políticos, restricciones al ejercicio político en algunos barrios de la ciudad, vandalismo contra sedes de campaña y publicidad electoral, graves señalamientos de apoyos ilegales a candidaturas, denuncias de participación en política por parte de servidores públicos, traslado de la registradora especial de Medellín y amenazas al Tribunal de Garantías Electorales".
El 13 de octubre en Puerto Gaitán, Meta, tres periodistas de Telesur fueron agredidos por motociclistas y simpatizantes del Partido de la U, mientras realizaban un informe sobre las regalías del petróleo y la pobreza en el municipio. En Mesetas, Meta, agentes de la policía decomisaron los equipos de comunicación y cerraron la emisora Radio Mesetas Estéreo, el 12 de octubre, por orden de la alcaldía, "como castigo por no apoyar la campaña oficial para los próximos comicios", según su director. A estas agresiones se suman otras que han ocurrido en varios departamentos. La FLIP ha documentado ataques de esta clase contra periodistas en Arauca, Casanare, Cesar, Santander, La Guajira y Caldas, además de los ocurridos en Meta, Antioquia y Magdalena.
Las tristes noticias de la FLIP sobre los ataques sufridos por mis compañeros de este oficio que amo, me recuerdan las palabras del periodista Jon Lee Anderson: "Si la palabra es nuestra arma, nuestra misión es la búsqueda de la verdad. Y sin el periodismo, la gente difícilmente conocería la verdad. Sobre todo en tiempo de guerra". Creo que gracias al periodismo libre que busca decir la verdad, las personas de nuestro tiempo son más conscientes de lo que sucede de lo que jamás lo fueron nuestros antepasados.