Histórico

En el Giro hay que meter manubrio

Leonardo Duque es de los ciclistas criollos más representativos en el lote de Europa. Despierta respeto.

11 de mayo de 2013

En carretera, sus años lo convirtieron en la voz cantante.

El Team Colombia tiene en Leonardo Fabio Duque el encargado de mostrar el camino y dar señales concretas que llevan a cada uno a ocupar el lugar en que se necesita.

Leo se ha convertido, con nueve años de experiencia en Europa, casi que en el papá de los pollitos dentro de la formación que paga el derecho de piso y que se abre un espacio en la máxima categoría del pedal.

Es prácticamente el técnico en la carretera, claro está, con las órdenes iniciales que brindan los estrategas del elenco y el papel de cobertura general del mánager Claudio Corti.

Todos los días, antes de iniciar cada etapa, el velocista nacido en Cali, se pone de acuerdo con Carlos Julián Quintero, para hacer cábalas y estrategias a seguir en la etapa.

A Edwin Calimenio Ávila, uno de sus pares velocistas, lo ha ido metiendo al grupo de los rematadores, con indicaciones que van desde meter manubrio, hasta iniciar un proceso de relaciones personales y a la vez públicas, para darse a conocer en el selecto club de los esprinters.

"Los idiomas que he aprendido, los años de estar aquí y los contactos me han abierto un espacio en el lote mundial del ciclismo de la élite. Esta es una gran oportunidad, para poderle colaborar a mis compañeros de equipo. Aquí no se puede meter manubrio por los otros. Hay que saber conseguir el lugar, el espacio en el momento indicado. Hay que saberse acomodar y tener a alguien adelante que genere confianza", destaca el embalador, quien durante la quinta etapa quedó por puertas de la llegada, debido a una caída cuando se enfocaba hacia la disputa del triunfo.

En Leonardo Fabio está la mirada calmada, fruto de la experiencia; la madurez en el estado puro, sobre todo cuando los nervios se crispan y el lote va al límite de los 65 kilómetros por hora. En su cuerpo moreno están las muestras de lo complicado que es ser un kamikaze de los 200 metros, porque las laceraciones son casi que trofeos de guerra. De una guerra deportiva en la que unos cuantos tienen cabida.

"En la tercera etapa cometimos un error, porque no esperábamos un ataque en ese primer ascenso. Se nos hizo largo buscar la punta. Esa fue la segunda lección, después de la primera que vivimos con motivo de la contrarreloj, en la que no estuve muy fuerte, pero en la que los muchachos se mostraron con motivación y muchas ganas" cuenta emocionado desde Italia.

Los análisis los realiza con la certeza del conocimiento y con tanto cariño y amor como el que tiene por sus hijos Micaela y Eduardo, quienes le alegran los pocos ratos libres en el sur de Francia, al igual que su esposa Natalia Pulgarín.

En esta semana inicial del Giro, algo que lo puso muy contento fue la respuesta de Járlinson Pantano y de Róbinson Chalapud, que estuvo a punto de pelear por el triunfo ante un veterano de 37 años, como lo es Danilo Di Luca.

"La iniciativa personal resulta fundamental en esta clase de competencias por etapas. Lo que hizo Chalapud fue de mucha importancia", resalta, a la vez que cuenta algo que pesa mucho son los temores iniciales, los que desaparecen con los pedalazos del día a día.

"El nivel del Giro ha sido alto. Esta primera semana sirvió para soltar los miedos, para decir que aquí están los colombianos y disfrutar del cariño del público que empieza a conocer a los muchachos, firmando muchos autógrafos. Algunos estaban enfermos y otros no conocían a muchos corredores. Yo creo que mejoraremos con el pasar de las semanas", cuenta sobre esta nueva experiencia, la misma que él vivió cuando llegó al Chocolades Jacques de Bélgica.

Por algo es la voz cantante del Team Colombia.