En la dieta está la clave
Están en boga y a ellos les han atribuido muchas propiedades. Sin embargo, pocos saben para qué sirven realmente.
Los antioxidantes son elementos capaces de prevenir o revertir la oxidación de otras sustancias debido a factores como la radiación ultravioleta, la polución ambiental, el humo del tabaco, ciertas enfermedades y el ejercicio extremo.
Según Jaime Soto Mancipe, dermatólogo de la Universidad Javeriana, los antioxidantes pueden usarse por vía oral o aplicados sobre la piel, es decir, tópicamente.
"Al ingresar al cuerpo, inmediatamente detectan los radicales tóxicos y se unen a ellos para neutralizarlos de manera que les quitan su capacidad tóxica. Otros antioxidantes lo que hacen es prevenir, es decir evitar que se produzcan esos radicales mediante acciones que protegen las membranas de las células, de manera que así haya exposición a los elementos generadores de los radicales tóxicos, no se producen", explicó el especialista.
Están en la dieta
No es necesario acudir a complementos. Los antioxidantes, como todos los elementos necesarios para el correcto funcionamiento del organismo, están en los alimentos. Por lo tanto, una dieta balanceada siempre será la clave.
Según Soto, la mejor fuente de estas sustancias son las frutas y los vegetales ricos en vitaminas E y C, especialmente. Entre ellos, se cuentan entonces, las uvas rojas, la granadilla, el tomate, el kiwi y la toronja. De los vegetales se destacan el brócoli, la soya, las hojas verdes (espinaca, acelga) y las berenjenas.
Si bien los efectos de los antioxidantes son positivos en el tratamiento de ciertas enfermedades, dentro de las más importantes están el cáncer de piel, el daño solar crónico y el envejecimiento, entre otros.
"No estamos diciendo que los antioxidantes remplacen a los medicamentos usuales para estas enfermedades sino que los complementan y los potencian", enfatizó el experto.