En las Olimpiadas Fides todos son ganadores
Jacqueline Palacio Moya no entendió porqué la escogieron para llevar el fuego olímpico pero su contextura física le dio para salir corriendo por todo el coliseo Yesid Santos con la llama que dio por inauguradas ayer las Olimpiadas Fides, edición 20.
La chocoana, de 17 años, se notaba feliz, aunque "cuando apareció tanta candela me quedé asustada", porque cuando ella encendió el pebetero, el júbilo en el escenario retumbó hasta llegar a los corazones de los asistentes que, de inmediato, se dejaron contagiar de la felicidad que produce el poder de la inclusión con unas justas en las que no hay espacios para perdedores, ya que el solo hecho de participar los convierte en ganadores.
En el mismo grado de emoción de Jacqueline estaba ayer Juan Diego Gómez, otro joven que tratará de demostrar, en los tres días de fiestas, que la discapacidad cognitiva no es impedimento para demostrar vida, cariño y deseos de superación.
Eso último le hace pensar a este buen amigo en excelentes resultados en su debut hoy en el atletismo, uno de los siete deportes del evento que tiene como eslogan "el amor y la constancia se unen para ganar".
"Hoy saldré a la pista por la medalla de oro o una bandeja paisa, pues ello también me anima a participar en estas Olimpiadas, en las que lo más seguro es que consiga nuevos amigos y la pase muy bueno", aseguró convencido Juan Diego venciendo por momentos el Síndrome de Down. Para él esto es un verdadero carnaval.
Sí carnaval, porque está demostrado que estos pequeños más que competir les interesa pasar bien. Así lo demostraron en el desfile por la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, donde con chirimías, danzas y mensajes como "enséñame y déjame ser independiente" y "el que no vive para servir no sirve para vivir" se ganaron merecidamente un espacio en el que sus medallas serán la comprensión, amistad y el respeto de los demás.