Histórico

En las universidades forman innovadores

En las aulas de las instituciones de educación superior se habla de emprenderismo. La idea es promover en los estudiantes no exclusivamente la idea de ser empresarios, sino de ser innovadores.

28 de mayo de 2014

La pujanza es lo que mejor define a los antioqueños dice la mayoría de los encuestados para el estudio ¿Cómo somos los antioqueños y las antioqueñas hoy?, que realizaron la Universidad Eafit, Invamer y Etnológica con la financiación de Sura.

Una realidad que se ve en el ideal de esa mayoría por tener empresa propia. Para muchos el tema se queda en las empanadas y las arepas, para otros el reto va más allá y crece de la mano con la educación.

En las aulas de las instituciones de educación superior se fortalecen las ideas, las ideas que parecen pequeñas, pero que se crecen con el acompañamiento adecuado.

Eso sí, no se trata de que todos los estudiantes, al terminar las materias, reciban igual el cartón que lo acredita como profesional y las llaves de su propia empresa.

“Cuando hablamos de emprenderismo estamos hablando también de fortalecer competencias profesionales”, dice Ana María Muñoz, subdirectora del Centro de Desarrollo Empresarial (CDE) de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Y las competencias a las que se refiere son creatividad, innovación, capacidad para entender los mercados actuales. “Y el emprendimiento permite fortalecerlas los estudiantes y futuros profesionales”, agrega Ana María.

Porque es importante para el país, agrega, para su economía, tener empresas que respondan a las necesidades del mundo actual, que sean reconocidas por ser innovadoras y estén a tono con las empresas internacionales.

“Y enseñar el emprendimiento, desde la formación profesional, es despertar el interés por ese tipo de empresas”, opina la subdirectora del CDE.

Porque, además, Colombia necesita que las nuevas empresas que se creen sean abiertas al mundo y que las existentes apelen a la innovación para poder impactar en el mercado.

La tarea de las universidades, a través de sus cátedras de empresarismo y emprendimiento es incentivar a los estudiantes en la creación de empresas innovadoras, para que el país “logre ser competitivo”.

Porque es en las propuestas de trabajos de grado  o de los grupos de investigación, pero también en las aulas, en los pasillos y hasta en las cafeterías donde surgen las ideas y propuestas emprendedoras.

Proyecto de vida
Para Victoria Santamaría, coordinadora de la Unidad de Emprendimiento y de Economía solidaria de la Universidad Cooperativa de Colombia, lo que se necesita es crear cultura emprendedora desde la persona.

“Independiente de que montes la empresa o seas empleado, contar con esa formación hace que sobresalgas en lo que haces”, señala.

Agrega que si se concibe el emprendimiento como una forma de vida, esto permite crear capacidades y competencias en los estudiantes que aportan en el desarrollo de país.

“Estarán listos para crear empresas de valor agregado y que generen empleo digno y desarrollo y patentes, que son elementos importantes y que le aportan al país. Crear cultura emprendedores darle liderazgo y desarrollo a Colombia”, indica Santamaría, quien también es emprendedora.

Coinciden las dos expertas en la materia en que hay un interés en aumento por los temas que tienen que ver con el emprendimiento. Y no se trata solo de estudiantes de pregrados. En posgrados también y “hay una fuerte tendencia entre los egresados por la idea de crear empresa”, dice Muñoz.

Pero también empleados, como en el caso de la Cooperativa, a quienes también acompañan en sus emprendimientos.

“Es un tema de actitud”, agrega Santamaría. “La idea es importante, sí, claro. Pero la actitud para desarrollarla y sacarla adelante es lo que lo diferencia a un emprendedor del resto de las personas. Eso es lo que le permite reaccionar a los cambios en las condiciones del mercado, o montar otra idea si la primera no funcionó”, asegura, porque la resistencia al fracaso es importante.

El que a buen árbol se arrima
Hay que dar muchos pasos en el camino que va desde la idea inicial a la formalización de un emprendimiento.

“A algunos los acompañamos en la creación de la empresa, los acogemos, con un proceso desde  la formación hasta la incubación”, cuenta Santamaría sobre el trabajo que se realiza en la Universidad Cooperativa de Colombia.

Además, en estas instituciones de educación superior hay un acompañamiento integral, pues suelen intervenir diferentes áreas, derecho, diseño, administración... el conocimiento multidisciplinario de la universidad puede darle apoyo al emprendedor en cuestión.

“Se ofrecen capacitaciones en plan de empresa, en validación de la idea, en modelo de negocios y los ayudamos para que se presenten a diferentes fuentes de financiación y de preincubación e incubación”, concluye Santamaría.