En motocarro Antonio va por toda América
PARTIÓ DESDE MÉXICO en una aventura que lo llevará por 19 países. No es su primera vez, y dice que no será la última. Para él viajar en moto es una pasión.
Loco? Quizá. ¿Arriesgado? Es posible. ¿Aventurero? Seguro.
Todo eso, y mucho más puede ser Antonio Braga, un brasileño radicado ya hace varios años en México y que tiene por afición recorrer América en moto, y entre viaje y viaje trabaja en su tienda de deportes en el país azteca.
Su más reciente locura la emprendió hace un par de meses y lo trajo recientemente a Colombia: viajar desde México hasta la Argentina, y devolverse conduciendo un motocarro, esos vehículos, algo extraños que son como un híbrido entre motocicleta y carro, una experiencia que, dice Antonio Braga, hasta el momento nadie había intentado. Muchos han viajado en distintos tipos de moto por todo el continente, pero en Motocarro, al parecer nadie.
Antonio bautizó su viaje como Expedición Painani, un homenaje a los mensajeros de Moctezuma que recorrían grandes distancias y cuando morían se convertían en dioses.
Surgió de una broma
Esta expedición, señala el viajero surgió casi como un reto, en alguna charla con su esposa, que lo acompañó en viajes pasados, ella le dijo en broma, y más con la intención de evitar que emprendiera una nueva aventura motorizada, que porqué no probaba un viaje por América en motocarro.
Él, ni corto ni perezoso, recogió el desafio y se dio a la tarea de buscar uno. Seleccionó el motocarro fabricado por la firma india Bajaj, de 175 centímetros cúbicos y refrigerado por aire.
"Yo creo que el motocarro es un vehículo ideal para realizar este tipo de viajes con tranquilidad y con calma. Es un vehículo resistente, mecánicamente fuerte y muy sencillo en sus intervenciones. Sus buenos resultados hacen que en México, por ejemplo, se use como un mototaxi".
No solo es fácil de intervenir para cualquier reparación, también destaca la economía que logra en el uso de combustible, con un rendimiento cercano a los 100 kilómetros por galón, y además no presenta problemas por el cambio de combustible de país en país.
Y como él no tiene afán, su velocidad promedio crucero de 60 kilómetros por hora es conveniente para disfrutar con paciencia y devoción cada uno de los lugares que visita.
Y es larga la lista, en su recorrido debe pasar por 19 países y avanzar por más de 35 mil kilómetros a todo lo largo del continente.
En muchos de los países por los que pasa ha encontrado el apoyo de los distribuidores de Bajaj, cuando los hay, como en el caso de Colombia en donde recibió el acompañamiento de la ensambladora Auteco.
¿Y los inconvenientes técnicos? En realidad han sido pocos, dice. Pero siempre va prevenido y carga elementos como bujías, guayas, filtros que son los más suceptibles de presentar un fallo durante el camino.
Por los próximos cuatro meses Antonio Braga seguirá recorriendo caminos y asombrándose de cada cosa nueva que encuentra o de los amigos que hace en la ruta. Cuando llegue de nuevo a México se dedicará unos meses a su negocio, pero seguro que no se quedará quieto y de nuevo a viajar.