Histórico

En simulacro, pasó el TLC en Senado de E.U.

LOS COMITÉS DE Finanzas y de Medios y Árbitrios le dieron el visto bueno al acuerdo comercial. Diferencias políticas entre demócratas y republicanos sigue siendo una amenaza.

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07 de julio de 2011

El Congreso estadounidense dio el visto bueno al proyecto de ley que contempla el Tratado de Libre Comercio (TLC) de Colombia, así como la renovación de las preferencias arancelarias Aptdea, hasta julio 2013, en el cumplimiento de los "mock markups".

Se trata de un procedimiento de análisis y votación no oficial, que permite a la Casa Blanca medir el apoyo del legislativo antes de solicitar una votación oficial.

Desde que el TLC se firmó en noviembre del 2006, nunca había llegado hasta esta instancia. Si la administración Obama decidiera enviar el TLC al Congreso, una ley conocida como "Fast Track" exigirá realizar esa votación antes de 90 días al legislativo. Debates como los de ayer se realizan para evitar que legisladores gasten ese plazo debatiendo enmiendas y diferencias partidistas.

En el Comité de Finanzas del Senado, con mayoría demócrata, la votación a favor del tratado fue de 18 votos y seis en contra, mientras en el Comité de Medios y Arbitrios de Cámara de Representantes, con mayoría republicana, pasó con 22 votos frente a 14 en contra.

El presidente del Comité, el republicano Dave Camp, defendió los logros del país y resaltó que "Colombia trabajó duro ese Plan. Visitamos el país en abril y confirmamos que se han tomado increíbles medidas para mejorar condiciones laborales".

Por su parte, el embajador de Colombia ante la Casa Blanca, Gabriel Silva Luján, destacó que lo sucedido ayer "ratifica la importancia que tiene para Estados Unidos el TLC con Colombia, representa una expresión de apoyo bipartidista y una señal de que lograremos un resultado muy favorable".

TAA, el dolor de cabeza
Los acuerdos comerciales considerados ayer también incluyeron a Corea del Sur y Panamá. Aunque ambos comités los votaron a favor, no se llegó a un consenso en temas álgidos de la negociación, y por eso la Casa Blanca aún no tiene el panorama completamente despejado para su presentación formal.

Las diferencias siguen presentándose en el TAA (Trade Adjustment Assistance en inglés), un plan que provee asistencia a trabajadores afectados por el libre comercio y cuyos recursos fueron aumentados considerablemente en el 2009 por el presidente Obama mientras gozaba del apoyo del Congreso.

Este programa expiró en febrero (junto al Aptdea). Para renovarlo, la Casa Blanca, demócratas y un sector republicano, acordaron anexarlo al proyecto de ley del tratado de libre comercio que más apoyo tiene en el Gobierno americano: Corea del Sur. Pero los republicanos de los comités respectivos en Senado y Cámara, en retaliación, no aprobaron ayer la renovación del TAA y amenazaron con votar en contra de Corea para la votación oficial si persiste la iniciativa.

Según el proceso legislativo, la Casa Blanca puede ahora enviar los tratados al Congreso para votación. Pero sin un acuerdo en el TAA, el siguiente paso es incierto.

Cuando lo haga, los congresistas solo podrán decidir si lo aprueban o lo niegan.