Encartados: no hay dónde hacer el rural
La rifa de plazas para el Servicio Social Obligatorio que deben cumplir los profesionales de la salud comprobó que no hay cama para tanta gente, que los cupos son muy escasos y la falta de plazas es un obstáculo.
Llegaba el médico recién graduado a los pueblos de Antioquia a cumplir el año rural y era la llegada de un personaje respetable, tan importante como el maestro, el cura o el alcalde. Era la época en la que los profesionales de la salud tenían casi segura una plaza para hacerlo y la única cuestión era en dónde. Quedó atrás esa época y ahora la pregunta que se hace el profesional de la salud es si alcanzará un cupo para cumplir con la obligación.
La respuesta para muchos es que no. Así lo comprobó el viernes pasado la mayoría de recién graduados que acudieron al sorteo de los 12 cupos que recogió la Seccional de Salud de Antioquia para realizar en este departamento el Servicio Social Obligatorio -el nombre ahora del año rural-.
El aula No. 1 del cuarto piso del edificio de la Gobernación de Antioquia fue estrecha para las cerca de 100 personas que asistieron al sorteo de las plazas que debían repartirse en un total de 163 inscritos entre médicos, bacteriólogos, enfermeros y odontólogos.
Los bacteriólogos tuvieron las menores posibilidades. Se presentaron 35 al concurso y sólo había una plaza. En Medicina la relación era de 22 candidatos a 6 cupos. En Odontología 36 para 2. Y en Enfermería 70 para 3.
Cuando salieron de la bolsa las tres pelotas de pimpón con los números de los ganadores de Enfermería, Rafael Escobar Restrepo tuvo una certeza que no le resolvió su situación. Por no tener las plazas suficientes el Gobierno debe darle una amnistía, es decir, entregarle el registro que le permite trabajar sin hacer el SSO.
Eso no le soluciona del todo a Rafael el problema de buscar empleo. Empezó a indagar desde diciembre y se encontró que en muchas empresas prefieren a los que cumplieron con el requisito sobre los amnistiados. Está que se trabaja, contó, y por eso aún no sabe si se acogerá a lo que ofrece el Gobierno o si seguirá buscando plaza en un pueblo.
Entre las felices ganadores, comprobado con un "!sí¡" cuando escuchó su nombre estaba la odontóloga Katherine Aristizábal Arango que ya puede ir alistando las maletas para radicarse en San Roque mientras cumple con su servicio.
Hubo también alegres perdedores, como Lina García Agudelo. Su deseo era no ser seleccionada. Lo único que le servía era la amnistía porque ya tiene un puesto asegurado para el que solo le falta tener el registro que le permite laboral.
Y es que, como explicó la funcionaria que dirigió la rifa, los ganadores que se nieguen a su suerte no reciben la amnistía, quedan impedidos para presentarse al próximo sorteo y deberán buscar plaza por su cuenta. Tampoco la reciben quienes no se inscriben al concurso.
No es tarea fácil ni para la Seccional de Salud conseguir cupos para el SSO en Antioquia. Paola Andrea Salazar Gallego, directora de Calidad y Servicio de esa entidad dijo que es tarea difícil conseguir un pueblo donde les cedan puestos para la rifa.
Los alcaldes y gerentes de hospitales tienen libertad para disponer de ellos, de acuerdo con sus criterios y el resultado es la escasa oferta para la demanda de egresados del sector de la salud.
Gracias a eso, como dijo el decano de la Facultad de Medicina del CES, Jorge Julián Osorio Gómez, el sorteo es para comprobar que no hay plaza para tanta gente.