Encuentro serio con efectos cómicos
Nada más importante al inicio del gobierno Santos que su encuentro inmediato con Chávez; el país entero pendiente, algo de susto, mucho de curiosidad. Encuentro lleno de sorpresas? ¡cómicas! El temido dictador apareció con un imponderable disfraz de globo de colores con estrellitas, dos carros blindados entre la barriga de un superavión y una guardia personal, de algo así como 2.000 hombres, pegada, adherida a él, lo cual indica que vino paralizado del miedo. Una vez en tierra, más relajado, quiso mostrar cuánto lo queríamos los colombianos y se bajó de su fortaleza rodante para extender la mano y abrazar niños. Otra sorpresa, la más significativa: el gran retrato de Bolívar como fondo para que los dos mandatarios se dieran la mano y dijeran sus discursos. ¿Quién escogió ese retrato para esta ocasión? Bolívar, el ceño fruncido -no como de enojo, sino de sorpresa-, la mirada de reojo, dirigida a Chávez, entre burlona y sorprendida, y la boca tal y como la de la Mona Lisa, luce un ínfimo esbozo de sonrisa, que no por ínfimo deja de ser altamente cómico en estas circunstancias. Contrastan el abultado atuendo englobado de Chávez con la sencilla camisa blanca, de cuello abierto de Santos; la cara de Chávez con sonrisa y mirada de niño que está haciendo una picardía, y la de nuestro Presidente, de sutil ironía y los ojos entrecerrados, burloncitos y diciendo algo así como 'cuando toca, toca, que diga lo que quiera, que a mí no me embolata'. Y algo que siempre me sorprende cuando dos jefes de Estado o personajes importantes se dan la mano: no se miran el uno al otro, sino a la cámara, al público, como quien dice: 'para que vean que sí somos amigos'. Disfruté enormemente los dos discursos; el de Santos por prudente, pausado, como quien pisa carbones encendidos, y -sin poder contener la risa- el de Chávez, ingenuo, ¡convencido de que le vamos a creer!
Si bien es cierto que no le creemos a Chávez, también lo es que el encuentro es útil, trascendental, para solucionar infinidad de problemas económicos y de frontera, y desvanecer tensiones y peligros latentes.
Santos arrancó bien.