Engañados llegaron a Los Rastrojos
Más fusiles que hombres de Los Rastrojos están hoy en manos del Ejército Nacional, luego de que 108 de los integrantes de esta banda se entregaran entre el martes y el miércoles pasados en la vereda Tribugá, al norte de Nuquí (Chocó).
Entre el material bélico entregado por los ilegales hay 145 fusiles, dos ametralladoras, una subametralladora, dos pistolas, un revólver, cinco lanzagranadas, dos morteros y 236 granadas.
El engaño fue para muchos el motivo que los animó a entregarse a las autoridades. "Estábamos aburridos, aguantando hambre. La mayoría llegamos engañados, nos dijeron que íbamos a trabajar en una carretera pero íbamos era para el monte a trabajar con narcotráfico", relató uno de los desertores.
En la Brigada XVII, en Carepa, la Fiscalía recibe desde ayer las declaraciones de los miembros de Los Rastrojos que desertaron por la presión militar ejercida en esta zona del Chocó, por las tropas del Comando Conjunto del Caribe.
Tres meses de persuasión
El contacto con estos miembros de Los Rastrojos para inducir su entrega comenzó hace tres meses. Sus familias y personas prestantes de la región lograron convencer a quienes dejaron las armas.
"Los sacerdotes y religiosos tuvieron un papel fundamental en esta entrega, como confidentes de sus familias", señaló el general Gustavo Matamoros, jefe del Comando Conjunto Caribe, quien además indicó que en esta entrega hubo tres factores determinantes.
"Las operaciones que adelantan el Ejército y la Infantería de Marina en la zona, la falta de interés de quienes se entregaron por esta banda, pues la mayoría llegaron engañados, además del desencanto por estos grupos que los lleva a querer volver a la normalidad y a la tranquilidad", señaló Matamoros.
Dos años y año y medio llevaban en promedio estos ilegales en Los Rastrojos, entre ellos una mujer menor de edad.
La cuenca del Baudó sería, según las autoridades judiciales de Chocó, la principal área de actuación de esta banda dedicada al narcotráfico y que se enfrenta a las guerrillas de las Farc y el Eln por el control de cultivos de coca, zonas ribereñas y costeras donde se embarca la droga en lanchas rápidas con destino a Panamá y Centroamérica, y desde allí, a Estados Unidos.
Como consecuencia de esta disputa, a la banda Los Rastrojos las autoridades también le atribuye el asesinato en los últimos tres años de pescadores y afrodescendientes en Chocó.
Este grupo ilegal fue creado por el narcotraficante Wílber Varela, uno de los jefes del cartel del norte del Valle.