Envigado y Medellín empataron 2-2
Reza el viejo adagio popular del fútbol, “los partidos no se acaban hasta que el árbitro pita el final”. Tantos años con el mismo discurso y al Independiente Medellín le tocó apropiarse de este dicho popular en la tarde del sábado.
Cuando aún no terminaban de celebrar la anotación de penalti de Nelson Barahona, que les daba la victoria en la agonía del partido, vino el cabezazo certero de Juan Carlos Ramírez para el empate de los del sur del Valle de Aburrá
De rojos de la dicha a pálidos por el baldado de agua fría, pasaron los hinchas del Poderoso en menos de dos minutos. Cuando ya expiraba el encuentro, una falta del defensor central naranja, Benson Garrido sobre Barahona, hizo que el Medellín se asegurará, por el momento, los tres puntos.
Sin embargo, Envigado, con un jugador menos por la expulsión de Néider Morantes, por reclamos al central, tuvo reacción inmediata y empató el encuentro en el tiempo de reposición, era el minuto 46 y la sentencia final dictó el 2-2 final.
Con una tarde pasada por agua, los rojos se habían adelantado en el marcador con un gol del central Anselmo de Almeida, a los 13 minutos del primer tiempo. El brasileño con un cabezazo certero venció el pórtico de Andrés Saldarriaga.
La reacción del naranja se dio a los 44’ de la primera parte del encuentro con otro cabezazo, esta vez fue Andrés Orozco quien impactó el esférico y la mandó al fondo del arco, sin que Bayron García pudiera hacer algo.
En el segundo tiempo, con más trámite que opciones de peligro, se vio un cotejo que, bajo el agua, calentó los ánimos en la parte final. La desazón de los jugadores rojos se exteriorizó por la falta de cabeza fría, tras el gol del volante panameño.
“Una distracción que no podíamos cometer y en la cual se nos van los tres puntos. Esos errores no se pueden cometer”, precisó Juan Esteban “Ganisita” Ortiz, al final del partido.
El equipo que dirige Pedro Sarmiento logró salvar un punto en el Estadio Atanasio Girardot, en el que después del chaparrón por el invierno, sobre los hinchas, se les vino uno de fútbol, ese mismo que descargó sobre ellos el cabezazo de Juan Carlos Ramírez.