Histórico

EPM entra a México con filial en aguas residuales

Empresas Públicas de Medellín cerró compra de 80% de la firma Ticsa.

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21 de mayo de 2013

Al que le van a dar, le guardan, dice el adagio. Así lo celebra hoy Empresas Públicas de Medellín (EPM) al dar un paso histórico que buscaba desde hace años en su expansión internacional con la entrada al mercado mexicano en el negocio de tratamiento aguas residuales e industriales.

En 2009 intentó cerrar negocio con la compra de tres plantas de tratamiento de aguas residuales de la firma Tecnología Intercontinental S.A. (Ticsa), pero por vericuetos jurídicos el negocio no se cerró.

Pues bien, ayer desde Medellín el Grupo EPM anunció que ya no son tres plantas las que pudo comprar, sino que se hizo al 80 por ciento de la propiedad accionaria de Ticsa, en una inversión con recursos propios y algo de financiación por 113 millones de dólares (unos 208.000 millones de pesos).

La negociación se cerró luego de 10 meses de acercamientos, conversaciones y debidas averiguaciones mutuas para verificar la sanidad jurídica, financiera y operativa.

Con esta negociación, EPM no solo internacionaliza su negocio de aguas, sino que entra pisando fuerte al mercado mejicano con el control de uno de los líderes del mercado de tratamiento de aguas que están contaminadas con desechos humanos e industriales.

"Hay tres empresas que dominan el mercado y somos una de las tres. En aguas residuales industriales tenemos una participación del 30 por ciento en México y en el mercado municipal tenemos un 20 por ciento", explica José Primelles, líder junto a su hermano Roberto de esta empresa familiar con 25 años de existencia.

La compañía mejicana emplea a 350 personas en 13 filiales y tiene un portafolio que comprende desde diseño, construcción y operación de plantas residuales. En su historia de crecimiento y conocimiento técnico la certifican 250 proyectos construidos bajo la modalidad llave en mano alrededor del mundo, pasando por países como Filipinas, Rusia y Costa Rica.

Pero desde hace 7 años decidió concentrar su operación en México, incursionó en el negocio de efluentes municipales y hoy ya tiene presencia en nueve estados mexicanos con siete plantas en operación y otro tanto en construcción que estarán listas durante los próximos dos años.

Pero la piedra de toque de EPM con esta transacción está en que Ticsa se convierte en el socio idóneo para capitalizar un potencial crecimiento de la inversión pública mexicana en el negocio de aguas, tasada en 82.000 millones de dólares hasta 2030, así como oportunidades que la firma venía abonando en Colombia de tiempo atrás.

"Estamos muy interesados en operar sistemas de acueductos y plantas de agua potable en México donde sumaríamos capacidades con ellos y también cristalizar oportunidades en Colombia en ciudades intermedias", concluye el gerente de EPM, Juan Esteban Calle Restrepo n