Histórico

"Era orden de la Casa de Nariño"

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26 de julio de 2010

Quiero referirme a uno de los episodios mencionados por Fernando Tabares, el ex director de inteligencia del DAS, en sus declaraciones a la Fiscalía publicadas en la revista Semana en circulación bajo el título "Todo era por orden de la Casa de Nariño".

Resulta que la carta difundida por el Palacio de Nariño en octubre de 2007, en la que alias Tasmania acusaba al magistrado Iván Velásquez de haberlo presionado para que involucrara al Presidente Uribe en un asesinato, le fue entregada a Martha Leal, funcionaria del DAS, por el conductor del senador Mario Uribe Escobar, en Medellín.

Así lo afirma Tabares. Dice además que fue Bernardo Moreno quien le ordenó a María del Pilar Hurtado, directora del DAS en la época, enviar a la funcionaria a la capital antioqueña para recoger dicha información.

Esta revelación me concierne directamente. Porque en estos tres años he tenido que ir en varias oportunidades a la Fiscalía a responder la demanda que por injuria y calumnia puso en mi contra Mario Uribe sólo por el hecho de haber insinuado en una columna que detrás del complot contra el magistrado Velásquez podría haber estado el Senador Uribe.

Examinando la información pública que aparecía sobre las acusaciones a Iván Velásquez opiné que resultaba muy poco creíble que el magistrado hubiese incurrido en tamaña acción porque la Corte Suprema de Justicia no tenía atribuciones para investigar al Presidente y un jurista experimentado no incurriría en la torpeza de indagar las actuaciones del Primer Mandatario.

Dije, igualmente, que más parecía una celada contra Velásquez para cobrarle la osadía de llevar a los estrados judiciales a los parlamentarios vinculados a la parapolítica, entre los cuales se encontraba Mario Uribe Escobar, primo del Presidente Uribe. Señalé que no tendría nada de raro que Uribe Escobar tuviese algo que ver con la carta de Alias Tasmania.

Desde luego era una mera opinión, no me atreví a decir algo concluyente, tampoco soy tan osado ahora para decir que la declaración de Tabares es la verdad inapelable. Pero el curso que ha seguido la investigación del supuesto complot del magistrado Velásquez y las revelaciones del ex director de inteligencia del DAS, la semana pasada, dejan muy mal parados al Presidente Uribe y a Mario Uribe Escobar.

Ya alias Tasmania se había retractado ante la Fiscalía de su acusación al magistrado Velásquez y había declarado que lo forzaron a redactar y enviar la carta en la que señalaba al magistrado de urdir una conspiración contra el Presidente Uribe. Ahora Tabares dice que la iniciativa de recoger o fabricar la información en Medellín para enlodar a la Corte Suprema era ordenada directamente por Bernardo Moreno y el propio Moreno decía que era del interés directo del Presidente.

Y otra cosa igual de triste. El Presidente Uribe, de manera categórica afirmó en su momento que la carta de alias Tasmania la había llevado al Palacio de Nariño su hermano Santiago y ahora resulta que fue recogida de manos del conductor de Mario Uribe por una funcionaria del DAS y entregada por la dirección del DAS al Primer Mandatario.

Lo que parece ir quedando claro en este episodio y en el resto de acciones que se fraguaron en el Palacio de Nariño, en la Unidad de Investigaciones Financieras y el DAS, es que a finales de 2007 y principios de 2008 cundió el miedo y el desespero en el Presidente Uribe y en altos funcionarios cercanos a él por las acciones que la justicia emprendía en escándalos como la yidispolítica, la parapolítica y las vinculaciones criminales entre el DAS y los paramilitares. En ese ambiente se dispusieron a poner en práctica, al parecer, una persecución ilegal y despiadada contra magistrados, periodistas y líderes de oposición.

En la persecución saltaron todos los límites de la decencia, tramando escabrosas celadas con ilegales y diciendo mentiras abiertas ante la opinión nacional e internacional por boca del propio Presidente Uribe. Eso es lo que hasta el momento aparece. Los meses que vienen dirán si es verdad tanta indignidad y "perfidia".