Histórico

Esa mirada que todo lo cuenta

CARLOS VIEIRA ES un artista paisa que expone, hasta el 21 de mayo, Etnias. Se trata de un conjunto de 32 retratos, hechos al óleo, que a través de la mirada cuentan historias, sin importar su color o lugar de origen. También hace homenaje al fotógrafo Steve McCurry.

02 de mayo de 2011

El señor podía ser cualquiera. Lo hubiera podido encontrar en la calle, podía ser de algún lugar exacto, y, sin embargo, a Carlos se le pareció a Raskolnikov, el personaje del libro Crimen y Castigo , de Dostoievski. Y así se quedó.

Cuando el pintor Carlos Vieira empieza a darle pinceladas a un retrato, lo hace con naturalidad. "Después te empieza a mirar y te va diciendo algo. Hay una relación con el personaje: vive para ti".

Por eso tal vez no puede decir cuál de las 32 obras que cuelgan en la sala de arte de la Biblioteca Pública Piloto le gusta más. "Yo quiero todos mis cuadros" y de cada uno tiene una historia.

El del viejito, que nombró Los años pasan , por ejemplo, fue difícil por las arrugas. Él es un hombre impaciente, así que tuvo que tomarse su tiempo, casi como un reto, para que al fin la obra, en algún instante, le dijera que estaba lista, que no le podía hacer nada más. "Es el nivel que yo puedo lograr". Sólo en ese momento firma el cuadro. Y lo cuelga en su casa.

De frente es que mira
La exposición Etnias es un conjunto de retratos, con los que el artista busca ir más allá de la foto. Entrar, además, en la psicología. "Mostrar como independientemente del color, del rasgo, de la raza, de si son seres humanos blancos, negros, amarillos, grandes o pequeños, hay preocupaciones comunes".

Y las pinturas, pegadas de la pared, sin posibilidad de moverse, miran a quienes las miran de frente. No hay opción para ver a otro lugar. No pestañean. Miran de frente, sin miedo. Algo tienen para decir, como la niña de Mali, donde Carlos encontró una dura adolescencia, una vida sufrida. Y está despeinada.

Por supuesto, cada quien lee de manera diferente las miradas de los retratos, donde hay hombres y mujeres de muchos lugares del mundo: de la India, de Colombia, de China, de Marruecos, de Pakistán, del Tibet.

Lo que pretende Carlos es hacerle un homenaje a Steve McCurry, quien es considerado uno de los mejores fotógrafos del mundo y que trabaja en sus fotos el retrato. Dice él, y Carlos Vieira lo cuenta en la presentación de su muestra, que espera que la persona se halle desprevenida, porque es ahí cuando se ve en su cara la esencia de su alma y de sus experiencias. Sólo que debe ser en el instante justo. Nunca antes, ni después.

Una de las fotos más famosas de McCurry, por la que se le reconoce, es la de la niña afgana, que Carlos retoma en la exposición. "Me he permitido interpretar algunas de sus fotos en mi búsqueda de la etnoimagen".

El artista paisa se ha preocupado por lo humano. Incluso cuando se dedicaba a la música de lleno, sus canciones hablaban de la condición del ser. Pasa igual con sus pinturas, tal vez porque Carlos está seguro de que en la vida "uno mantiene una línea, una temática que persiste".

En McCurry encontró eso que buscaba. De ahí que muchos de los retratos de la exhibición sean la interpretación de Vieira en el lienzo. También hay otros que encontró en una larga búsqueda y que algo tenían que sintió la necesidad de hacerlos óleo.

Retratos que se roban miradas. En sus ojos, quietísimos, hay una historia. No importa en qué lugar del mundo se haya nacido. No importa, ni siquiera, de qué color son los que miran.