Españoles en Venezuela: alto riesgo
Más de 200.000 hectáreas de tierra han sido arrebatadas, bajo amenazas y agresiones, a españoles y sus descendientes en la Venezuela chavista. El Gobierno español logró resolver la mitad de los casos con compensaciones más o menos satisfactorias, pero aún hay un buen puñado de gallegos, canarios y asturianos, entre otros, que siguen con las manos vacías por culpa del Instituto Nacional de Tierras en el que trabaja el etarra Cubillas. Más de un afectado denuncia que los españoles sufren una auténtica "persecución racial" del chavismo. No es de extrañar con un asesino confeso como Cubillas alentando el expolio. Como miles de españoles, Jesús Rodríguez llegó a Venezuela a ganarse la vida en un país que lo prometía todo, hace años. Le fue bien. Con esfuerzo montó un taller y más tarde compró unas tierras en el estado de Aragua. Hoy, a sus 64 años, le han robado su finca y, si no fuera porque tiene a sus hijos en Venezuela, regresaría a España. Todo por la política de expropiaciones forzosas puesta en marcha por el caudillo venezolano, Hugo Chávez, para acabar -según él- con los latifundios. Pero la finca ganadera de Jesús apenas superaba las 60 hectáreas y este buen gallego, que aún no ha perdido el acento, no es precisamente un hacendado. Un buen día unos batallones chavistas invadieron su propiedad y le sacaron a patadas. "La forma de invadir aquí es someterte primero a una persecución y un robo constante, y luego vienen los intentos de asesinato. Nos robaban de todo: ganado, caballos, la vivienda, y hasta sufríamos atracos", me asegura.
"La compensación que nos ofrecen está muy por debajo de lo que vale la finca y nos lo plantean como un 'lo tomas o lo dejas'". Esta misma semana, fuentes diplomáticas españolas aseguraban al diario La Razón que tienen las manos atadas en este asunto. Hay demasiado petróleo en juego en la Faja del Orinoco. Mientras, los terrenos ya no dan nada. Los ha engullido Chávez en su apetito desmedido por emular la fracasada revolución castrista. Como los del canario José Solórzano Calderón. José, de 83 años, mantiene vivo el día en que su familia se hizo con una inmensa finca en el Guárico. Unas tierras que adquirieron hace más de 60 años al Estado venezolano. Y también el año en que se las arrebataron. "Un buen día, en 2000, se nos apareció allá un batallón del Ejército y bajo la amenaza de las armas, nos dijeron que nos daban un plazo de una hora para abandonar la finca".
Los 53 miembros de su familia dejaron atrás más de 26.000 reses, 20.000 cerdos, 16.000 ovejas, 10.000 caballos y, sobre todo, buena parte de su vida. "Nos convirtieron en pordioseros", cuenta. "Nuestro país se nos ha ido de las manos por culpa de este régimen asesino, ladrón y vulgar", me explica emocionado.
José Manuel González fue despojado de su finca de caña de azúcar en Yaracuy en agosto de 2006. De padre canario, el caso de José es sangrante. El propio Gobierno le dio la catalogación de finca productiva antes de que "a base de bombas lacrimógenas y tiros" le sacaran de sus 324 hectáreas. "Perdí todo. Hasta los recuerdos familiares se los quedaron. Quitaron la caña de azúcar, que es lo que se da en mis tierras porque hay poca agua, y plantaron maíz. Llevan tres cosechas perdidas. Castigo divino", sentencia. El robo no se detiene. El pasado fin de semana Chávez anunció la expropiación de dos empresas que pasan a sus manos. Derechitas a la ruina.