¿La trampa le gana al juego limpio?
El deporte de alta competencia tiene al dopaje al frente de sus narices. La brecha en los controles trata de cerrarse.
Marion Jones fue una de las atletas que corrió más rápido que los controles al dopaje. Pero igual pasó con Lance Armstrong.
Solo dos casos de deportistas, de gran renombre, que evadieron lo sofisticado de las normas y su aplicación en el deporte de alta competencia.
El dopaje siempre ha ido por delante de las reglas, de una manera u otra, al punto de que hoy en día se habla de dopaje genético, algo en lo que la Wada (Agencia Mundial Antidopaje) ya trabaja e investiga, porque la trampa no puede ir más por delante de la ley.
Ganar, lo que hoy produce dinero, se asocia a aquella idea olímpica de ir más rápido, más alto y más fuerte. Algunos tramposos, sin embargo, lo tergiversan ante las ansias de poder y gloria que producen las victorias que algunas veces van acompañadas de hormonas de crecimiento, transfusiones, Eritropoyetina (EPO) o el novedoso Aicar, como ayuda de última generación.
“La inspección iba 5 0 10 años atrás que el dopaje, era la idea que existía. La brecha, creo yo, se ha ido cerrando, porque hay entidades, como la Wada, y sus afiliados, al igual que las empresas farmacéuticas, que están comprometidas en la campaña de forma concreta”, considera el médico Orlando Reyes, jefe del programa de control al dopaje de Coldeportes.
Mientras él cree que el dopaje genético, del que ya se habla con alguna propiedad, demorará algo en convertirse en una realidad total, el galeno Javier Gutiérrez, especializado en farmacología y toxicología, explica que, debido a lo escabroso del tema, esta práctica se relacionará de forma directa con las manipulaciones genéticas que, “seguramente tendrán estricta relación con laboratorios de biotecnología”.
Se irá más lejos, habrá más fuerza y se saltará mucho más, pero, opina el doctor Gutiérrez, los sistemas de control de hoy -muestras de sangre y orina-, se pueden quedar cortos frente al desempeño de esta especie de atletas extraterrestres por venir y, con ello, como consecuencia lógica, una verdadera avalancha de récords en años venideros.
Triunfar a como dé lugar. Esa es la premisa de hoy, pero no todo el mundo, porque como dice la vieja frase “los burros no ganan derbys”, así se dopen.
La lucha entre los rectos y los manchados seguirá vigente por siempre. Unos que le apuestan al juego limpio y otros cobijados por la trampa. Lo claro es que se trata de un asunto de salud pública, algo que Marion Jones vino a entender al ser pillada y duramente castigada.