Estamos jartos
En la onda de una divertida sección de este periódico diré de qué estoy jarto:
De que los hermanos gringos estén bravos porque los pillaron con las manos en la masa, espiando intimidades por el ojo de la cerradura. Los voyeristas de Washington están "indignados": los pájaros tirándoles a las escopetas. Propongo vaca para levantarle estatua al australiano que viene filtrando tanta vagabundería. En mi austero apartamento tiene pan y cambuche.
De que Hillary Clinton no sepa en qué catre anda su marido, pero se desbreva por saber si Cristina de Kirchner está de siquiatra. Le propongo a Obama que la suspenda quince días para que espíe a Bill.
De atracadores de Envigado que bajaron de pinta a monjitas de clausura. &%$#"
De que me ofrezcan descuentos del 90% por depilación. Mis pelos siguen retirándose voluntariamente a sus habitaciones de invierno.
De los falsos positivos de académicos de la lengua sin oficio que se la pasan desapareciendo letras pacíficas como la ch y la ll.
De que las mujeres nos hayan ninguniado el día internacional del hombre, el 18 de noviembre. Ni se enteraron. ¡Qué tristeza!
De que los catanos no podamos echar piropos porque de una nos bajan la caña. Piedad para los inofensivos que peinamos canas, mientras tratamos de combatir, testosterona en mano, esa plaga de Egipto llamada disfunción eréctil.
De esos jugosos contratos de asesorías que reparten algunos funcionarios entre sus sacamicas. Cuando hay gente capacitada en la nómina. Respeten la platica de los contribuyentes.
De los hiper o supermercados que les pagan a sus trabajadores informales con la propina de los clientes. Gastan en pintura y cartulina para que escriban, en letra gorda: "La propina es voluntaria". ¿Dónde está el Ministerio del Trabajo?
De esas promociones de garaje que prometen dotar a la gente de vanguardias y retaguardias a lo Tatianita de los Riítos.
De esas bombillas dizque eternas que se funden con un estornudo, y de las cuchillas de afeitar malongas. Como si afeitarse no fuera demasiada tortura con la cuchilla coqueteándole a la aorta.
De esas gafas oscuras que usan algunas féminas: uno no sabe si lo están mirando, o ignorando. Hágannos más amable la vida. No sean malitas.
De los que están bravos con "mi" presidente Santos porque encarriló al país, así le salga el adagio: cría cuervos y te sacarán los ojos.
De aquellos chicaneros que juran que están de regreso de todo, que no aspiran a nada? hasta cuando los nombran en algo que satisfaga su megalomanía. Entonces hablan de "sacrificarse" por el país. ¡Bobitos si no!
Del vecino de banca en misa que se la pasa hurgándose nariz y orejas, y después pretende que uno le dé la mano. Con razón hay que "lavarse la paz" de regreso a casa.
De la gente que dizque perdona, cuando es más fácil y barato decretar olvidos perpetuos.