Histórico

Este era un rey...

Loading...
04 de septiembre de 2010

Vigésimo tercer domingo ordinario
Dijo Jesús: ¿Qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar? ¿Quién de vosotros si quiere construir una torre, no calcula primero los gastos? San Lucas, cap.14.

"El David" de Miguel Ángel, "La Cena" de Leonardo Da Vinci, "La Sinfonía Pastoral" de Beethoven, la catedral de Colonia, son el fruto final y prodigioso de innumerables bocetos y de múltiples proyectos. Por esta razón han vencido el embate de los siglos.

En cambio hoy vivimos la civilización de lo efímero. Nuestra técnica se ha preocupado más de facilitar los resultados, que de hacerlos valederos y estables. Todo se ha vuelto desechable, hasta las convicciones, la fidelidad a la palabra dada, el amor y el matrimonio.

Este pasaje de San Lucas nos invita a prepararnos con prudencia, a vivir y a triunfar. De lo contrario, la torre se quedará en los cimientos y no podremos presentar la batalla.

¿Qué bases les damos a nuestros hijos para la vida? ¿Qué orientación vocacional reciben? Con frecuencia aprenden a armar un silogismo, pero no saben pensar. Saben multiplicar y dividir, pero son incapaces de compartir.

Conocen los nombres de todos los países, pero ignoran las angustias de otros hermanos. Memorizan fórmulas de oración pero no saben orar.

¿Les hemos dado una imagen adecuada de Dios? ¿Hemos despertado en ellos un espíritu generoso y creativo? ¿Les hemos ayudado a vivir con entusiasmo, esfuerzo e ilusión?

Parece que no. Hemos educado para el futuro con una visión del pasado. Hemos educado en una sociedad de consumo, a quienes van a vivir en un mundo austero. No descubrimos en nuestro mundo ni estructuras ni métodos para una educación en el amor.

Los resultados saltan a la vista. La torre airosa que soñamos un día se ha quedado trunca, y salimos derrotados en la batalla de la vida.

Este era un rey: el hombre. Se sentía dueño de todo el universo, porque el Creador se lo había dado en administración. Un día lo encontraron desvalido, fracasado en el amor, enfermo y cautivo en una jaula de hormigón, bajo un cielo contaminado y turbio.

El demonio que iba de camino comentó burlonamente: Este rey imprudente que no preparó su porvenir, quiso elevar la torre y se quedó en los cimientos. Quiso dar una batalla y fue derrotado de modo vergonzoso.

(Publicado el 7 de septiembre de 1980).