Histórico

Este lunes será el sepelio del soldado William Domínguez

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04 de septiembre de 2011

 "Que mi Dios los perdone. Que ojalá la policía investigue y coja a todos esos delincuentes malditos que hay en la calle y los encarcelen para que no sigan haciendo daño así como le hicieron a mi hijo. Andan con armas para arriba y para abajo y entonces, de pronto de aquí a mañana, habrá otro muchacho y otra madre que sufra lo mismo que yo".
 
Así lo dijo Ana Castro, madre del soldado profesional William  Domínguez, quien lloró de nuevo por su hijo este domingo como lo había hecho cuando se enteró en 2007 que las Farc lo habían secuestrado y, en 2009, cuando las gestiones de la exsenadora Piedad Córdoba lo trajeron de nuevo a la libertad.
 
A su hijo se lo arrebataron el viernes con varios disparos y una herida de arma blanca. No sabe cómo pasó, ni por qué, ni quiénes lo hicieron, lo único cierto es que la tragedia a veces le pasa por encima y la derrumba. “El secuestro, la muerte, queda uno destrozada. También quisiera morirme para no vivir más esta situación”. 
 
Este domingo Ana llegó a la funeraria Capillas de Fe en Bogotá, a las nueve de la mañana, después de visitar más temprano a su otro hijo, Néstor Alexis Domínguez, en el hospital de Engativá en donde se recupera de varias heridas de arma blanca que le propinaron atracadores ocho días atrás.
 
“Está delicadito. Todavía está enfermo. Lo hirieron en el barrio Bachué también", señaló la mujer quien no sabe si, como los hechos contra sus dos hijos sucedieron en el mismo barrio, están relacionados, pero no lo cree. Mientras Néstor se recuperaba y no se sabía de su hermano William, otro de sus hermanos lloraba desconsolado.
 
Es el dolor de una familia que ha sufrido lo indecible por culpa de la atrocidad del secuestro. De la tortura de pasar 12 meses amarrado sólo en un cambuche recibiendo insultos y malos tratos por haber sido contraguerrilla. 
 
Eso lo afectó, tenía pesadillas, crisis nerviosas, una afectación psicológica que lo llevaron incluso a la hospitalización por psiquiatría cuando por fin recuperó su libertad. Una de las personas que doña Ana abrazó primero este domingo fue, de hecho, una de las psicólogas que los acompañó y que dijo que en estos casos, el paciente “se vuelve de la familia”. 
 
“No era para que estuviera aquí, sino que estuviera haciendo curso o en otro lado”, dijo la médica. William falleció y dejó a su bebita que justo este domingo está cumpliendo cinco meses y a su esposa Nataly. Según relató el ex secuestrado y compañero de cautiverio, el policía Walter Lozano él iba a ser el padrino. “Quedamos en que nos íbamos a ver para hacer un almuerzo”, dijo.
 
Nada de eso podrá ser posible ahora.- El soldado Domínguez que había recuperado en su familia el apoyo para seguir adelante con su tratamiento, que vivió hasta hace un mes con su madres, que al parecer no tenía problemas en el barrio Bachué, donde se mudó, que compraba con la pensión que le daba el Ejército ropa de marca y que le dejó al país una consigna de vida con su canción Como nos cambia la vida, ya no está.
 
“Ahorita cuando ví las cámaras (de los medios de comunicación)  me acordé cuando me hacían entrevistas para mandarle mensajes a mi hijo, para hacer una grabación .Y ahoritica lo mismo, una grabación. Pero mi hijo ya no está para siempre y quizás a ustedes tampoco los vuelva a ver”, concluyó la madre.