Histórico

Estudian reparación del Señor Caído de La Candelaria

07 de mayo de 2014

Aunque se desconocen la antigüedad, el valor económico y la procedencia del Señor Caído de la Basílica Menor de Nuestra Señora de La Candelaria, el párroco, monseñor Armando Santamaría Ortiz, tiene claro que la imagen de madera es centenaria y, en el templo, es de las que más devoción inspiran en los feligreses.
 
Por eso el pesar al ver que parte de ella resultó quemada en el incendio de la noche del pasado viernes, cuando, dice el padre, no se sabe si las veladoras que estaban cerca de la imagen provocaron un corto circuito o si este generó las llamas.
 
La Junta de Arte Sagrado de la Arquidiócesis de Medellín estudia la posible reparación de la imagen que, explica monseñor, representa el misterio de la Redención. “Jesús tuvo tres caídas en su camino hacia el calvario y como Él cayó para levantarse, se nos invita a que nos levantemos del pecado”.
 
El incendio duró 10 minutos y fue apagado por los bomberos. Además del Señor Caído, las llamas afectaron bancas, un altar de mármol y ahumaron paredes y una parte del techo, por lo que fue necesario aislar la nave izquierda, que representa el 25 % de la capacidad del templo. La central y la derecha funcionan con normalidad desde el sábado, cuando el templo fue reabierto.
 
Aún no se tiene un avalúo de los daños, pues los técnicos los están estudiando. Monseñor Armando dice que “lo más recomendable es tratar de cambiar la cultura de la veladora, pero es un proceso de educación”.
 
Es la segunda vez que las llamas afectan al Señor Caído. La anterior fue en agosto de 1986, en otro incendio generado por veladoras.
 
El altar está vacío, lo que genera tristeza en los fieles. Marta Cecilia Gómez, ama de casa de Robledo, afirma que le ha rezado a esta imagen, “porque desde chiquita a uno le infunden ciertos valores”.
 
Y Dora María Acosta Vélez, comerciante de Campo Valdés, le atribuye varios milagros al Señor Caído. “Cuando nació mi nieto Juan José, le iban a hacer cirugía a corazón abierto, pero a los dos meses los médicos dijeron que no era necesaria”.
 
La obra social
El padre Santamaría señala que el templo es monumento nacional, pero en su sostenimiento económico nunca ha contribuido el Gobierno, sino que para ello depende solo de donaciones de los fieles.
 
Monseñor tiene a cargo una de las obras sociales más reconocidas de la Arquidiócesis. Se trata de los Hogares Infantiles San José, de Acogida de Belén y las Granjas Infantiles de Jesús Obrero. Sumados, cuentan con siete internados en los que se forman 1.100 niños huérfanos y pobres. En gran parte, esta obra es financiada por el Fondo de Becas de La Candelaria.
 
Además, dos casas para el alojamiento de enfermos que, de destinos colombianos distantes, llegan a Medellín en busca de tratamientos médicos. Son 64 camas en el Albergue de San José y la Posada de Belén, que también se sostienen con las ofrendas de la parroquia y con donaciones.