Estudiar para emplearse
Es por eso que en el caso de la educación para el trabajo y el desarrollo humano, la demanda de programas académicos está relacionada con la empleabilidad que ofrece en el mercado.
Por ejemplo, los programas más buscados por los estudiantes son los relacionados con la salud, el diseño, la estética y la gastronomía.
Por su parte, las artes son las que presentan menor demanda académica.
Vale la pena tener en cuenta que el mercado laboral está recibiendo la mayor parte de las personas con preparación técnica laboral.
Esta situación ha llevado a que muchos tecnólogos y profesionales prefieran aplicar a cargos de este perfil y en otras ocasiones, después de culiminar un programa de educación superior, se regresan al sistema de educación para el trabajo a cursar o certificarse como técnicos laborales y tener más opciones de conseguir un empleo.
Una nueva opción
Así califican la educación para el trabajo quienes hacen parte de ella.
Esto se debe a que los programas técnicos son una de las alternativas para integrarse de forma productiva a la actual sociedad.
Es decir, es una opción diferente, ágil y libre, porque la capacitación y la actualización es más rápida que el sistema formal de educación.
Según Carlos Barrera, presidente de la Asociación Nacional de Entidades de Educación para el Trabajo y el Desarrollo humano (Asenof), "este tipo de educación goza de gran reconocimiento para ascender en las carreras administrativas, gracias a la rápida inserción en el mercado laboral".
Las ventajas
Son muchos los beneficios que trae consigo elegir este tipo de formación académica. A continuación se resaltarán las más importantes.
En primer lugar está la pertinencia educativa, pues estos programas responden a las necesidades más urgentes y de mayor rotación en el mercado productivo.
Por su parte, las diferencias en los costos se convierte en otra ventaja, pues más del 75 por ciento de los programas tienen costos por debajo del 50 por ciento de la educación superior. Además, el Sena los ofrece gratuitos.
La duración de las carreras también se une a los beneficios que ofrece esta educación.
Por lo general, los programas son de corta duración, entre seis meses y dos años, habilitando a las personas en un lapso corto para acceder a un empleo.
Por último, otra de las grandes ventajas es la calidad académica. Gracias a las certificaciones, los programas de educación para el trabajo se postulan como los primeros en la opción educativa.
Es así como este tipo de formación académica se convierte en una opción que trae beneficios laborales y educativos, gracias a las opciones de empleabilidad que propicia.
Además le ofrece a los estudiantes varias alternativas que les permite desarrollar sus habilidades y gustos personales.