Histórico

Estudios para el desarrollo

19 de marzo de 2009

Una de las grandes dificultades que se tienen para formular políticas públicas serias y responsables es contar con estudios técnicos profundos, profesionales y actualizados. Por su parte, una de las mayores carencias que en materia de política agropecuaria tiene Colombia es, precisamente, la ausencia de un acervo y un flujo permanente de este tipo de estudios.

En los últimos años ha habido un debate permanente acerca del crecimiento del sector agropecuario y del papel que desempeñan las políticas públicas en el mismo.

El debate se ha caracterizado por un hecho significativo, la falta de estudios contundentes que expliquen, acertada y convincentemente, las razones por las cuales en Colombia, teniendo una base de recursos tan rica, amplia y diversificada, antes que aumentar la participación del sector agropecuario en el PIB total, éste pierde, de manera acelerada, participación como es el patrón de países que disponen de una base de recursos mucho más limitada.

La comprensión de dicha caída necesariamente tiene que conducir a conocer y explicar qué pasa con el crecimiento del sector agropecuario.

Cuando se quieren explicar las causas del bajo crecimiento del sector agropecuario y conocer acerca de las fuentes del mismo, se hace evidente la falta de información y, muy especialmente, de estudios especializados en el tema.

La mayoría de los analistas que han tratado de abordar el tema y de encontrarle explicaciones al mismo terminan, luego de exponer diversos enfoques y teorías económicas acerca del crecimiento, recurriendo a lugares comunes que dicta la lógica económica o haciendo descripciones básicas que no aportan mayor cosa a la comprensión del fenómeno.

Algo parecido ocurre con el fenómeno de la pobreza rural. Un problema tan agudo y endémico de la sociedad colombiana como es el de la pobreza y la inequidad en el campo no encuentra, hoy en día, comienzos del siglo XXI, en el llamado siglo del conocimiento, explicación alguna. La mayoría de los estudios, ante la consabida falta de información pertinente y actualizada, se ven obligados a describir el fenómeno, mas no a explicarlo.

Desde el punto de vista de las políticas públicas no basta con tener una buena descripción de los problemas ni tampoco resultan totalmente útiles los intentos conceptuales y lógicos de encontrar una explicación, lo que se necesita es conocer acerca de los factores que determinan y explican el fenómeno, así como saber el papel, el sentido y la dirección que deben tomar las políticas públicas para conseguir encontrar una solución definitiva a problemas estructurales como la pobreza y la inequidad.

Mientras el tamaño de nuestra ignorancia sea grande, las decisiones de política serán ineficientes, poco eficaces y prevalecerán enfoques ad hoc que responden más a la fuerza del poder que a la del saber.

En el pasado, en el país, a través del Banco Mundial, se financió una Misión de Estudios Agropecuarios que resultó de gran utilidad para entender y proponer mejores políticas de desarrollo agropecuario y rural.

Recientemente, el BID apoyó al gobierno colombiano en la realización de una Misión de Pobreza en la que, aunque se analizó el problema de la pobreza rural, no se pudo avanzar mayormente en la comprensión del problema en razón a que este tema fue una parte mínima del temario general.

Si un día este país quiere alcanzar un estado de paz definitiva y lograr una sociedad más justa, debe mirar al sector rural con otros ojos y para ello será necesario realizar estudios que nos permitan entender qué es lo que allí pasa.

Qué bueno sería que en estos días en que delibera la Asamblea General del BID en Medellín, éste le regalara al país los recursos para adelantar una nueva Misión de Estudios Agropecuarios y Rurales.