Histórico

Europa, polvorín económico

Antes que encontrar una solución definitiva a sus dificultades económicas, la Unión Europea se hunde cada vez más tras una tormenta que arrecia con renovadas fuerzas. La falta de decisión respecto al camino para seguir y de políticas contundentes ponen en riesgo la economía mundial.

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20 de noviembre de 2011

La situación económica en Europa cada día es más difícil y compleja. El crecimiento de la zona euro, antes que recuperarse, presenta una desaceleración que no sólo compromete el desempeño de los países de la periferia, como Grecia, sino que involucra a Alemania y Francia.

Otros indicadores económicos como la producción industrial, las ventas al por menor, el valor de las exportaciones y las importaciones, y el crédito, muestran, con algunas excepciones, como en los casos de Alemania y Francia, un deterioro progresivo.

Infortunadamente, las drásticas medidas adoptadas en muchos países europeos, como Grecia, Portugal, Irlanda y España, todavía no muestran mayores resultados. En España la tasa de desempleo se mantiene en el 20 por ciento, la de Grecia ya alcanza casi el 15 por ciento, y presenta tendencia creciente, y en Portugal e Irlanda se mantiene por encima del 10 por ciento. Pero quienes más cargan con el peso de la crisis económica europea son los jóvenes. En España la tasa de desempleo de los jóvenes menores de 25 años es de 43,8 por ciento, en Grecia del 37,2 por ciento y en Italia del 29,3 por ciento. Sólo en Alemania se mantiene por debajo del 10 por ciento.

Para hacer las cosas aún más difíciles para muchos europeos, el nivel general de precios viene en aumento en algunos países, como España, Italia, Portugal y Grecia. En Alemania y Francia no se registran mayores perturbaciones inflacionarias.

Frente a un ambiente económico en permanente deterioro, la incertidumbre en los mercados financieros es cada vez mayor y el precio que se paga por la misma aumenta. En la semana pasada, España se vio forzada a reconocer una tasa media del 6,97 por ciento en una colocación de bonos de deuda pública. Esta tasa es la más alta desde 1997 y se acerca a niveles que hacen la situación insostenible. Igualmente, la prima de riesgo de Italia se disparó.

El contagio adentro de la Unión Europea (UE) se propaga y ya no es cosa de que sólo son los países de la periferia los afectados por la crisis de la deuda sino que, al Italia verse forzada a adoptar un duro paquete de medidas y al hacerse evidentes las dudas respecto a la situación fiscal de Francia, comienza a comprometerse la columna vertebral de la Unión.

A todas estas, el euro, como moneda única de un grupo muy importante de naciones del mundo, y una Europa unida, como proyecto político, están siendo seriamente vulneradas.

Las medidas adoptadas hasta ahora por las autoridades económicas comunitarias, en especial a través del Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera (FEEF) y el Banco Central Europeo (BCE), parecieran no satisfacer las necesidades del mercado, al tiempo que generan malestar en algunos países que, como España y Francia, quisieran ver al Banco realizando compras más agresivas de bonos o emitiendo eurobonos.

Alemania, por el contrario, se opone a una mayor intervención del BCE y considera que la UE sólo funcionará si sus miembros ceden más competencias a las instituciones comunes. Para la Canciller Merkel este sería un "paso definitivo hacia una nueva Europa".

Las salidas que plantean los expertos a la situación europea pasan, entre otras opciones, por una deflación, un ajuste fiscal draconiano y la desintegración monetaria. Todas ellas repercutirán negativamente en el avance de la economía mundial afectando, en mayor o menor medida, al concierto de países. Colombia debe prepararse para enfrentar un entorno altamente adverso.