Europa y Estados Unidos acorralan a Gadafi
Europa y Estados Unidos aumentaron la presión diplomática sobre Muammar Gadafi para que renuncie, mientras sus fuerzas en terreno utilizaban su poder superior para seguir avanzando frente a los rebeldes.
El presidente Barack Obama dijo que Estados Unidos y sus aliados estaban "apretando la soga" en torno a Gadafi y los líderes de la Unión Europea que se reúnen en Bruselas indicaron que considerarían todas las opciones para obligar al líder libio a renunciar.
Sin embargo, los 27 líderes que se reúnen en Bruselas no respaldaron ataques aéreos, ni una zona de restricción aérea ni otras medidas apoyadas por el Ejército para lograr esa meta.
Los rebeldes libios sostuvieron, a su vez, que su insurreción de tres semanas podría fracasar si no se impone una zona de restricción aérea.
La cumbre evitó una iniciativa británica y francesa por una resolución del Consejo de Seguridad que autorizaría una zona de exclusión aérea.
Tampoco respaldaron el llamado del presidente francés, Nicolas Sarkozy, para seguir su ejemplo y reconocer al Consejo Nacional Libio como la legítima autoridad del país, o su solicitud de ataques aéreos "defensivos" contra las fuerzas de Gadafi si éstas utilizan armas químicas o aviones de guerra contra civiles.
Libia suspendió sus relaciones diplomáticas con Francia.
Obama, acusado por sus críticos de reaccionar muy lento, dijo en una conferencia de prensa que él cree que las sanciones internacionales, un embargo de armas y otras medidas ya vigentes tienen un impacto, pero también señaló que la zona de exclusió aérea sigue siendo una opción.
"Estamos lentamente apretando la soga en torno a Gaddafi.
Está más y más aislado internacionalmente", declaró Obama. "No he quitado ninguna opción de la mesa", agregó.
Poco después de que él habló, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos dijo que había ampliado un congelamiento de activos a la esposa de Gaddafi, cuatro de sus hijos y cuatro funcionarios de alto rango de su Gobierno.
Poder de guerra
las fuerzas de Gadafi, que tienen supremacía aérea y una gran ventaja en materia de tanques, parecen haber retomado el impulso en el conflicto.
Se oían explosiones y disparos de armas pequeñas en la localidad petrolera de Ras Lanuf, donde desembarcaron soldados gubernamentales apoyados por artillería y fuego aéreo.
Los rebeldes habían avanzado hasta el pueblo de Bin Jawad, a unos 60 kilómetros al oeste de Ras Lanuf una semana atrás, pero debieron retirarse aunque mantuvieron su resistencia.
"Ras Lanuf es un pueblo fantasma. Hay escaramuzas entre los rebeldes y las fuerzas de Gadafi", dijo el capitán rebelde Mustafa al-Agoury, y añadió que los opositores estaban posicionados en el este de la ciudad y los soldados gubernamentales en el oeste.
Ningún bando tenía el control completo, aunque la televisión estatal libia informó que la ciudad había sido despejada de "pandillas armadas" opositoras a Gadafi y un portavoz del movimiento rebelde, Hamid al-Hasi, declaró al canal Al Arabiya que Ras Lanuf estaba de nuevo en su poder.
Los aviones de Gadafi están llevando a cabo ataques aéreos sin verse afectados por las ametralladoras antiaéreas que los insurgentes han montado en camionetas.
Muchos insurgentes mostraron su enfado por la falta de acción internacional.
"¿Dónde está Occidente? ¿Cómo están ayudando? ¿Qué están haciendo?", gritó un indignado insurgente.
En Trípoli, las fuerzas de seguridad dispararon al aire y lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a los fieles que habían acudido a una mezquita antes de que intentaran organizar una manifestación, dijo un libio, citando a testigos.
La revuelta en Zawiyah, a unos 50 kilómetros al oeste de Trípoli y que había permanecido en manos de los rebeldes que soportaron varios días de fieros ataques, parecía aplastada.
Periodistas extranjeros llevados a la ciudad por fuerzas gubernamentales pudieron visitar la plaza central, donde vieron gran destrucción y a entusiastas partidarios del Gobierno gritando "Amo a Gadafi".
Desastre
Un hotel en la plaza que había sido el centro de comando rebelde estaba quemado, vigilado ahora por milicianos de Gadafi. Fachadas cubiertas por grandes géneros estaban llenas de marcas de disparos de los días de batalla en torno al lugar que los rebeldes llamaron la Plaza de los Mártires.
"Había gente mala adentro. Había 35 o 40 tipos allí ayer con Kalashnikovs y grandes armas", reveló Waleed, uno de los milicianos, apuntando hacia el edificio con su fachada destruida.
"No podemos vivir sin Gadafi. El es el rey de Africa, no sólo de Libia", agregó.