Facebook no da la cara
Hollywood ya no tiene que transportar a su público a épocas lejanas para mostrar las historias de arriesgados pioneros. Basta con ir siete años atrás para retratar al más osado conquistador de la web, pionero de las redes sociales: Mark Zuckerberg, fundador de Facebook. 27 años. El billonario más joven de la historia.
The Social Network, que se estrenó la semana pasada en el Festival de Cine de Nueva York, está basada en el libro de Ben Mezrich, Multimillonarios por accidente: El nacimiento de Facebook. Ver la película es como leer un acalorado intercambio de correos electrónicos entre un grupo. Algo así como meterse durante un par de horas en elFacebook de unos desconocidos.
Empieza con una larga conversación entre el protagonista Mark Zuckerberg y su novia. La chica termina la relación luego de decirle a su pareja que es un engreído y antisocial. Él, vengativo, accede a la incipiente red social de la Universidad de Harvard, sube una foto de ella y se despacha en su contra. El asunto lleva a que colapse el sistema y, de paso, Zuckerberg nota el alcance de sus actos. La torpeza individual y social, es el primer paso para la creación de la dicha red.
El programador de computadores llama la atención de los Winklevoss, unos gemelos atléticos y de familia rica de la élite universitaria que lo invitan a unirse a ellos para crear un sitio. Zuckerberg debía poner sus destrezas con los computadores y ellos sus contactos, o sea la información personal de los miembros de cuantas cofradías de renombre hay. La idea le suena, dice que sí, pero con los días se da cuenta de que muchos de esos datos los puede conseguir con su mejor amigo Eduardo Saverin, un brasileño que se convierte en el socio fundador.
No era necesario pertenecer ni asistir a los encuentros de las exclusivas asociaciones de Harvard, él, sin mayor esfuerzo, podía propiciar un encuentro virtual mucho más grande.
¿Qué impulsa a la gente a inscribirse a estas redes?: el miedo a la soledad, la curiosidad sobre la situación sentimental de los otros, el deseo de revelar el "estado" de su propio corazón. Zuckerberg oculta información a unos y otros, y en poco tiempo, el proyecto va extendiéndose.
Con cara de Oscar
Lo que sigue es una fábula del mundo moderno lleno de ambición, deslealtad y rencor.
Llamémoslo una nueva versión de la película de los 80, La venganza de los nerds. Todos los ires y venires de los años siguientes, son alternados brillantemente con los careos o declaraciones juradas de los protagonistas y muchos abogados donde se discute sobre lo que se dijo, lo que no se dijo, lo que se escribió y lo que se ocultó. Todo por cientos de millones de dólares. Ahora el sitio está avaluado en diecisiete billones.
Mucho del picante que tiene la historia, radica en que ni para el libro ni la película Zuckerberg colaboró y ha afirmado que hay manipulaciones de la realidad. "Sólo deseé que nadie hiciera un película sobre mí mientras viviera".
Los creadores se lavan las manos diciendo que más allá de la exactitud periodística, querían mostrar una historia jugosa y fascinante.
The Social Network es dirigida por David Fincher, conocido por Seven. Fue escrita por Aaron Sorkin, principal libretista de The West Wing.
Posee el ritmo de una película de suspenso, en la que las ideas, las palabras y las cuentas bancarias explotan en vez de los automóviles. Este es su principal mérito. El otro es el trabajo de los actores que retratan a la perfección a cierto tipo de jóvenes del nuevo siglo, cuyos valores y sentimientos cambian como dando F5 en el teclado. La última movida de Zuckerberg duplicó el presupuesto de la película. Anunció en el programa de Oprah la donación de cien millones de dólares para programas educativos en Newark, Nueva Jersey.
¿Coincidencia o maniobra para contrarrestar la imagen con que se le retrata en el filme? Inicie el debate en Facebook y saque conclusiones.