Falta de gol eliminó al Medellín
El triunfo 1-0 del DIM sobre Junior no le alcanzó y el equipo antioqueño no clasificó a la final para defender su condición de campeón. Al medallo le sobró fútbol y mereció más en el último partido del técnico Leonel Álvarez.
Medellín terminó con la frente en alto, fue eliminado con las botas puestas y dejó de ser campeón mostrando ambición, actitud ofensiva y mucho fútbol en la Liga Postobón.
Por opciones de gol (11 claras, incluido el penalti dudoso sobre Felipe Pardo a los 33 y el gol claro que no validó el árbitro Héctor Jairo Parra a los 87) el conjunto escarlata merecía ganar por más de 1-0 el compromiso.
Pero de nuevo careció de un definidor y por eso se quedó por fuera de la final del rentado. Claro que en su partida del torneo tuvieron más que ver las ventajas que dio en Barranquilla.
Si bien el joven arquero Carlos Rodríguez fue ayer la figura del compromiso ahogando el grito de gol en repetidas oportunidades y sobreponiéndose a ese ensordecedor coro “sí se puede, sí se puede”, el único plantel que se vio en la cancha fue el poderoso, que impuso condiciones, arriesgó cuando le tocó y metió al Junior en su arco atacando con seis hombres, tres de ellos delanteros.
Sin embargo, esa actitud tan ofensiva no le alcanzó, porque Arias no estuvo fino en el remate, Felipe Pardo se pasó de revoluciones, la media distancia de la dupla Choronta Restrepo-Juan Esteban Ortiz no surtió efecto, César Valoyes no alcanzó a calentarse y César Rivas no le pegó duro al balón en la única oportunidad que tenía.
Mientras el rival se la pasó fingiendo faltas, quemando el tiempo y clasificó de cualquier manera a la final, el Medellín, según su técnico Leonel Álvarez, “ganó bien el partido y terminó eliminado mostrando compromiso y mereciendo mejor suerte en el Atanasio Girardot”.
Toda eliminación produce tristeza e impotencia, pero los 26.709 hinchas, que se alcanzaron a ilusionar con el tanto de Mario Giménez (37’), terminaron tranquilos, aplaudieron a los “gladiadores” y despidieron a Álvarez “con un Dios le pague”.
Eso por haber hecho del Medellín un buen equipo de fútbol, entregarle la quinta estrella, llevarlo a dos semifinales consecutivas y mostrar muchos jugadores. Esas cosas tan buenas hicieron que el golpe de ayer se sintiera menos en el último partido de ese gran estratega llamado Leonel.