Histórico

Una fiesta con tradición y encanto

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24 de julio de 2008

La primera Feria de las Flores que se realizó en Medellín fue el 1 de mayo de 1957, por ser el mes asignado a las flores, bajo la iniciativa del ilustre antioqueño Arturo Uribe, miembro por aquella época de la Junta de la Oficina de Fomento y Turismo.

La celebración duró cinco días y fue algo incipiente porque careció del brillo de la actual. Sin embargo, con casetas en varios sitios de la ciudad y con fiestas privadas en los clubes sociales, los antioqueños disfrutaron de la magia de las flores.

En la programación de aquel entonces se incluyó una exposición de flores en el Atrio de la Catedral Metropolitana, organizada por el Club de Jardinería de Medellín y Monseñor Tulio Botero. Además, se dio inicio al Desfile de Silleteros, con la participación de 40 campesinos del corregimiento de Santa Elena, que se agruparon en el Parque Bolívar.

Toma fuerza
Con el paso del tiempo, la Feria fue tomando impulso hasta convertirse en uno de los festejos más importantes de la ciudad y de mucho prestigio en el exterior. Esta actividad, que inicialmente se celebró en mayo, se festejó a partir de 1958 en agosto, mes de la independencia antioqueña y desde entonces no ha dejado de vestir, con variedad de colores, las calles de la capital antioqueña.

Además se han incorporado otros eventos que le han dado protagonismo como El Desfile de autos clásicos y motos antiguas, la Exposición de Orquídeas, pájaros y flores, los tablados y las Fondas.

Los silleteros
"Cuando pasan los silleteros es Antioquia la que pasa", se dice con frecuencia cuando vemos a estos paisas echarse sus silletas, que pesan hasta 70 kilos, al hombro, en una tradición que va de generación en generación, pues para ellos es un orgullo estar allí mostrando la grandeza de ser un "antioqueño de pura cepa".

Los silleteros vuelven a tomarse las calles de Medellín, con el tradicional desfile, que en 2008 se cumple el 7 de agosto, a partir de las dos de la tarde, con salida de la carrera 70 y llegada a Plaza Mayor.

Homenaje a la raza
Toda esta fantasía comenzó en 1957, cuando a Don Arturo Uribe Arango se le ocurrió invitar a Medellín a un grupo de silleteros de Santa Elena, para que participaran en un desfile, que tenía como fin mostrar la belleza de las flores y entretener a la comunidad, tarea que ellos realizaban silenciosamente cuando bajaban a la Capital de la eterna primavera a vender sus flores a los habitantes o para adornar los altares de las iglesias.

A la cita acudieron 40 silleteros que se concentraron en el Parque Bolívar, con tan buena aceptación de la sociedad, que un grupo de ciudadanos propuso que los campesinos se organizaran para que realizaran un desfile más vistoso, que se cumpliera por las principales vías de la Bella Villa, con lo que se daba inicio a lo que hoy conocemos como Desfile de Silleteros.

En 1958 el Desfile logra una mayor cobertura de los medios de comunicación y el recorrido, que contó en aquella ocasión con 100 participantes, tomó su punto de partida del Teatro Pablo Tobón Uribe, desplazándose luego por la Avenida La Playa para cruzar la carrera Junín hasta llegar a su destino final en el céntrico Parque Bolívar.

El origen
Para mayor comodidad, tanto para el que desplazaba la mercancía, como para quienes se acercaban a comprarla, los campesinos se idearon las silletas, construidas en madera con un espaldar y dos agarraderas que permiten colgarlas a los hombros, como un elemento que les facilitaba cargar grandes cantidades de flores con un menor desgaste físico, objeto que ya en la época de la colonia se habían utilizado para transportar personas por las empinadas montañas antioqueñas.

El uso de la silleta se generalizó y con ésta la palabra silletero se acuñó a quienes se dedicaban a la venta de flores por las calles empedradas de la Medellín de principios del siglo XX.

Son ancianos, hombres, mujeres y niños...
Los silleteros, orgullosos de su consagrada actividad en la que reviven las viejas tradiciones paisas, desfilan la variedad de las flores con un atuendo que tampoco pierde la usanza: Las mujeres llevan blusa blanca, pañoleta roja, falda de color negro con enaguas y adornada con flores, delantal blanco y alpargatas. Los hombres lucen pantalón y delantal negro, camisa blanca, sombrero, pañoleta roja en el cuello, alpargatas, machete y carriel.

Ellos, en la actualidad no venden las flores en las silletas, lo hacen en puestos fijos en los que ofrecen la más completa variedad de claveles, gladiolos, girasoles, rosas, cartuchos, azucenas, orquídeas, pompones y pinochos; además tienen en común que son seres satisfechos con lo que hacen, que aman y viven de su tierra antioqueña.