Fedesarrollo aboga por una reforma estructural
El diagnóstico es claro: tal y como está, el sistema de salud es inviable por el desangre financiero en que está. ¿Cuál es la solución? Roberto Steiner, director de Fedesarrollo, cree que la respuesta está en una reforma global, que incluya la salud, el mercado laboral y la tributación, para dar cobertura universal y unificar los Planes Obligatorios de Salud (POS) de los regímenes contributivo y subsidiado.
Steiner aseguró que el remedio es sencillo: eliminar los impuestos parafiscales para los trabajadores que ganen menos de 1,3 salarios mínimos (un millón 545 mil pesos), establecer salarios mínimos diferenciales para la ciudad y el campo y por edades (que ya existen en países como Chile y Panamá) y gravar más la renta y el patrimonio de las personas con mayor capacidad de pago.
Como la clave está en ir más allá propuso gravar menos la renta y el patrimonio de las empresas y generalizar la aplicación del IVA, haciéndolo más fácil y productivo y compensar a los más pobres.
Para justificar las medidas a tomar, el director de Fedesarrollo recordó que el empleo formal disminuyó y la informalidad se disparó. Por ejemplo, en 2007, cuando la economía creció 7,5 por ciento, el desempleo se ubicó en 11,2 por ciento y la informalidad en 57 por ciento.
Además, el POS no se definió bien desde el inicio y no se actualizó con criterios técnicos, los costos de los servicios no incluidos en el POS han sido altos y crecientes y el activismo judicial (como exceso de tutelas) e incentivos perversos de facto crearon un POS sin límites, desvirtuando la esencia de un esquema de aseguramiento.
¿Y la plata?
Las cuentas de Steiner son claras: en 2009 el sistema de salud costaba 26,6 billones de pesos (5,1 por ciento del PIB). Con las medidas, que incluyan a toda la población y acaben con los regímenes contributivo y subsidiado, su costo podría bajar a 21,1 billones de pesos (4 por ciento del PIB).
De ese total, 16,7 billones de pesos llegarían por una Unidad de Pago por Capitación (UPC) promedio de 390.000 pesos anuales, más 4,4 billones de pesos del gasto en salud pública.
Quedarían faltando 9 billones (1,7 por ciento PIB), recursos que vendrían justamente de las reformas anteriormente mencionadas.
"El reto no puede ser reformar la salud sin propender por mayor formalización laboral y mayor recaudo tributario", concluyó Steiner.