Histórico

El mundo del circo en la óptica de Botero

06 de marzo de 2009

Tras denunciar con su pintura las torturas cometidas por militares de Estados Unidos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, el artista antioqueño Fernando Botero presenta en Londres, donde no exponía desde 1983, el mundo del circo.

Preguntado por Efe cómo pudo pasar de uno a otro, Botero explica que otros artistas hicieron lo mismo y pone el ejemplo de Picasso, que "estaba haciendo el retrato de enamorado de Dora Maar" y pintó el Guernica y los estudios para esa obra para volver luego a los retratos y las naturaleza muertas.

Sentimientos
"Es como un mundo apacible tras la tormenta, explica Botero, quien afirma que Abu Ghraib le obsesionó. "Cuando se llega a ese grado de monstruosidad, se siente como una responsabilidad directa de decir algo. Me sorprende que ningún artista norteamericano hubiera hecho nada. Tal vez sea porque todos ellos están más o menos en la línea abstracta o conceptual".

"Yo no podía pasarlo por alto. Sentí una auténtica ira por esa situación. Hay torturas en muchas partes, pero son países bárbaros. En el caso de Estados Unidos, que se presenta como modelo de compasión y civilización, era una monstruosidad y además una hipocresía".

Paso a "temas amables"
Botero dedicó trece meses al tema de Abu Ghraib y después de "haber dicho todo lo que tenía que decir", reencontró la paz consigo mismo.

"Entonces empecé a trabajar en temas más amables. Era como la celebración de la vida después de esa expresión de la tragedia, señala Botero, quien dice que, estando en México, vio pasar un circo pobre como los que él había visto de niño en Medellín y fue "encontrarse con un viejo amigo".

"Fui al circo. Vi el espectáculo. Hablé con la gente. Vi como vivía y de pronto me atravesó la imaginación que podía trabajar sobre ese tema", dice Botero, que mostrará las obras que hizo sobre este tema en la galería Thomas Gibson Fine Art hasta el próximo 8 de abril.

Colores vivos
El artista muestra ese mundo de ilusión en cuadros de vivos colores que representan a payasos, a acróbatas, a equilibristas, a ciclistas, personajes todos ellos en los que el abotargamiento es la marca de identidad como lo era la delgadez filiforme en los de Giacometti.

"Es un tema el del circo muy interesante, que ha fascinado a tantos artistas importantes como Toulouse-Lautrec, Seurat, Picaso, Léger. Cada uno ha visto su circo. Yo hago lo mismo, pero de forma distinta. Así es el arte", agrega.