Histórico

Francisco dejó legado de sencillez en Argentina

Sus amigos argentinos lo recuerdan por estar siempre en la calle, muy cerca de sus fieles. "Nunca habló de la posibilidad de ser papa", aseguró un exdiputado que lo conoce bien.

14 de marzo de 2013

"Cuando vayas subiendo, saluda a todos. Son los mismos que vas a encontrar cuando vayas bajando". Esas palabras de José Mario Francisco Bergoglio, el padre del primer Papa latinoamericano de la historia, se quedaron grabadas para siempre en la memoria de su hijo.

Por esa premisa, la que el Sumo Pontífice ha tenido presente y sin falta a lo largo de su vida, los que lo han tenido cerca dicen que Bergoglio es el papa que necesita el mundo.

"Es un hombre piadoso, es un pastor, se va a poner las sandalias de pescador", aseguró el exdiputado argentino José Octavio Bordón, amigo desde hace 30 años del ahora Papa.

Luis Pedro Tony, también allegado al papa desde hace décadas, resaltó que "es un hombre alejado de intrigas palaciegas, muy callado y estudioso. Ya en el nombre que ha elegido se marca el camino de los desposeídos", explicó Tony en declaraciones a medios locales.

Manuel Joaquín Novo Briones, encargado de la parroquia de Santa Francisca Javier Cabrini, donde el nuevo pontífice ofició misa, recordó que "al ser nombrado obispo le adjudicaron el control de la zona en la que se había criado. Eso fue especialmente emocionante para él. Venía todo lo que podía, porque además el párroco de esta iglesia, el padre Constantino Pratesi, era muy buen amigo y le ayudó mucho", dijo a Efe.

Para el sacerdote Alejandro Puiggariu, que trabajó durante 20 años con Bergoglio, el papado de Francisco va a marcar un cambio en el Vaticano: "Va a ser un papa atípico. Ya lo fue al frente de la Iglesia argentina. Una de las primeras cosas que hizo fue, antes de bendecir, pedirle a todo el pueblo de Dios que rezaran por él. Es algo inédito, es un gesto de humildad", señaló.

Bordón también subrayó el compromiso de Bergoglio con la defensa de los derechos de los humildes y su habilidad para la negociación porque "es un hombre al que no le gusta el conflicto".

Esa opinión del exdiputado la comparte el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, quien dijo ayer que su compatriota, y hasta el miércoles cardenal argentino, "no tenía vínculo con la dictadura" argentina, como mencionan algunos de sus críticos.

"Hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura, pero Bergoglio no", declaró Pérez a la cadena BBC Mundo.

"A Bergoglio se lo cuestiona porque se dice que no hizo lo necesario para sacar de la prisión a dos sacerdotes, siendo él el superior de la congregación de los Jesuitas. Pero yo sé que muchos obispos pedían a la junta militar la liberación de prisioneros y sacerdotes y no se les concedía", añadió el Premio Nobel de la Paz de 1980.

El prelado relató años atrás que en una ocasión les dio sus documentos argentinos de identidad a un hombre que era buscado y que tenía un aspecto parecido al de él, permitiéndole escapar por la frontera a Brasil. Agregó que en muchas ocasiones protegió a gente dentro de propiedades de la Iglesia antes de que pudieran ser llevadas al exilio.

La prensa argentina, por su parte, criticó ayer la frialdad con la que la presidenta Cristina Fernández felicitó al Papa Francisco.