Histórico

G. Arango quiere que E.U. limpie su nombre

LA PROCURADURÍA LE notificó su absolución al contralmirante (r) Gabriel Arango. Ahora quiere que E.U. lo saque de un informe del Departamento de Estado.

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27 de agosto de 2010

El contralmirante (r) Gabriel Arango Bacci sintió un fresquito al enterarse de que su nombre, por lo menos en el país, ya estaba limpio.

El jueves fue notificado de que la Procuraduría General de la Nación lo absolvió en el proceso disciplinario que adelantaba en su contra. "Estoy tranquilo porque mi nombre, por fin está limpio. Ahora viene establecer de dónde salieron las infamias que se dijeron en mi contra", explicó Arango Bacci.

A la demanda que entabló contra la Fiscalía y algunos de sus ex compañeros de la Armada por "fabricar" pruebas en su contra se suma la batalla que libra para que el gobierno de Estados Unidos retire su nombre del informe del Departamento de Estado 2009 en el que se le presenta como un caso exitoso de la lucha contra las drogas.

De ahí que envió una carta por correo certificado dirigida al presidente Barack Obama y con copia a la secretaria de Estado Hillary Clinton, en la que pide establecer si alguna agencia de E.U. tiene una acusación en su contra o de lo contrario se ponga fin a una nueva injusticia.

"El Departamento de Estado dice que yo fui encontrado culpable por un tribunal militar de haber aceptado un soborno de USD 115.000. Le reitero a usted que jamás he sido juzgado por un tribunal militar y menos aún, encontrado culpable. Mi huella digital fue falsificada en un recibo por narcotraficantes, pero ante la Corte Suprema de Justicia se demostró mi absoluta inocencia así como las falsas pruebas y los falsos testigos", dice la carta.

De ahí sus dudas sobre quién en la Embajada de E.U. entregó la información que, insiste, es errónea.

En su carta a Obama recordó que el embajador William Brownfield en varias ocasiones aseguró que había pruebas en su contra, pero cuando estas fueron requeridas por la CSJ no fueron presentadas.

Es más, le advirtió que algunas de las pruebas presentadas en su contra y que se desvirtuaron en el proceso, fueron pagadas con dinero de la CIA y la DEA.

A esto se suma el problema de su visa y la de su esposa Catalina Jiménez Isaza, que fueron canceladas en 2007 cuando comenzó el proceso en su contra.

Ahora que en los ámbitos legales quedó demostrado que siempre fue leal a a la institución a la que sirvió durante 36 años, quiere recuperarla y que dentro y fuera del país quede claro que es un hombre honrado.