Histórico

Ganarse la vida, y con este desempleo

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12 de abril de 2010

Pero, señores, si al dar el salto a este mundo ya nos hemos ganado la vida. Bueno, otros dicen que sólo hemos llegado al reino de la vida y que de ahí en adelante hay que partirse el lomo para seguir pedaleando. Sin embargo, no son tan duros los primeros quince o veinte años, cuando los que se están partiendo el lomo son los padres. La madre dando leche desde el primer momento y el padre comprando alimentos que produzcan esa leche que nos tomamos a ciegas sin saber de dónde viene ni con la necesidad de pensar en las procesadoras ni en las cajas empacadas al vacío.

Pero cuando hablo de los padres hablo ya de "ganarse la vida" hasta que nos toque el relevo y sigamos con la historia. Y una de las cosas graves que entraña esta situación y el enunciado de la frase es que se gana la vida a sabiendas de que se va a perder. Pensando en esto siempre medito en el valor, la inteligencia o la estupidez de los humanos cuando al saber su destino y conocer más o menos el plazo de vencimiento, sonríen alegremente, ríen hasta doblegarse en dos y no parece preocuparles aquello de que se va a perder. Y eso de que hay que ganársela tampoco parece ser preocupante.

¿Sí será ganar cuando se sabe que se entra perdiendo?

Tienes algunos breves años para averiguarlo.

PAUSA. Te quiero hasta el cielo. Así se decía cuando hubo amor y se creía en el cielo...

AMOR . Siempre que escribo esta palabra me enfrío un poco, siento temor, me resisto a decir alguna cosa y no encuentro por dónde empezar. ¿Qué es el amor? ¿Cómo es el amor y para qué sirve? ¿De dónde viene y por qué se va? En el amor, como en casi todo, menos en las ciencias exactas, todo es un interrogante, se siente y se padece y claro que se goza pero sigue siendo un tanto misterioso ese temblor interior, esa necesidad de necesitar, ese anhelo de ver, de sentir, de no esperar, de NO SÉ, simplemente, de no sé qué es lo que ocurre y por qué ha ocurrido. Interrogante y certeza porque si de algo está cierto uno es del toque mágico del amor.

¿Se puede vivir sin él? Claro que se puede vivir sin amor, si a eso se le puede llamar vida. Pero es tanto como imaginar un árbol sin raíces, o sin hojas o sin flores, sin alguna de sus cosas o con la falta de todas ellas, sólo como un leño seco esperando la caída sobre la tierra cuando el agua se siente más furiosa en la pradera.

No es bueno hablar sobre el amor. A los fantasmas es mejor no quitarles su sábana de encima.