GARANTÍAS DE ZULUAGA
El candidato Óscar Iván Zuluaga pidió garantías para la exdirectora del DAS, María del Pilar Hurtado, quien fue pedida en extradición a las autoridades de Panamá, después del cambio de presidente en ese país.
Ahora bien, la pregunta que queda pendiente es, en un posible gobierno de Zuluaga, cuáles son las garantías jurídicas para los magistrados de las Cortes, periodistas, miembros de ONG y políticos de la oposición que fueron chuzados ilegalmente por el DAS en el gobierno del expresidente Álvaro Uribe.
No es claro.
La conexión entre las chuzadas y el Centro Democrático no para ahí. El exsecretario general de Presidencia durante el mandato de Uribe, Bernardo Moreno, procesado también por esos hechos, es un miembro activo de la campaña uribista.
Aunque Moreno no tiene un cargo específico, es uno de los miembros del Comité Político del partido, el cual tiene entre sus funciones, definir la estrategia central de la campaña. Nada más ni nada menos.
Ese prestigioso comité lo componen un "dream team" de furibistas donde también se encuentran figuras de la talla de Fernando Londoño, Fabio Valencia Cossio, Alejandro Arbeláez, Alicia Arango, Fabio Echeverry, Sergio Araújo y una gran adición: el exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias.
Arias, al igual que Moreno, no tiene función operativa en el Comité, pero sí cuenta con voz y voto, porque, al igual que Moreno, su tiempo lo dedica a su defensa del juicio penal en su contra y al recientemente fallo de la Contraloría que lo encontró responsable fiscalmente por las irregularidades en el programa Agro Ingreso Seguro.
De manera separada Moreno y Arias han sido parte de uno de los episodios más oscuros de corrupción durante los gobiernos de Uribe, y el Centro Democrático los premia manteniéndolos en el centro de las decisiones importantes de la campaña de su sucesor Óscar Iván Zuluaga.
Eso no deja un buen sabor de boca ni es claro cómo interpretarlo, pero como mínimo es una actitud permisiva de ese movimiento político ante esos escándalos de corrupción.
Moreno es una joya. Fue llamado a indagatoria por la Fiscalía cuando la excongresista Yidis Medina lo acusó de estar encargado de las prebendas a cambio de los votos a favor de la reelección de Uribe.
También es investigado por el tema de las chuzadas, lo cual le costó su destitución e inhabilidad, cuando el exjefe de inteligencia del DAS Jorge Lagos dijo que la información ilegal sobre los Magistrados se la entregaba a Moreno y al entonces asesor presidencial José Obdulio Gaviria, hoy también en el núcleo del uribismo.
Fue asimismo salpicado por Manuel Cuello Baute, exsuperintendente de Notariado, quien declaró que Moreno era su contacto para confirmar que las notarías prometidas fueran entregadas a los políticos que colaboraban. Es decir, la mermelada del gobierno de Uribe.
La evidencia y las acusaciones siguen en contra de Moreno, como también lo hacen en contra de Hurtado y de Arias. Por eso no es claro por qué Zuluaga se centra en defender a estas personas investigadas por la justicia y, peor aún, volverlos parte de la toma de decisiones de su estrategia política. ¿Será que Arias, Moreno y Hurtado se beneficiarán jurídicamente de un posible gobierno de Zuluaga?