Giorgio Grisales, el heredero de Stradivarius
Uno de los más reconocidos fabricantes de violines del mundo es de Medellín. Vive en Italia hace más 30 años.
Caminando enterrado entre la nieve, hasta más arriba de las rodillas, así se recuerda Giorgio Grisales. Como es lutier, iba buscando abetos rojos para cortar.
Es uno de los más famosos fabricantes de violines del mundo y, como él dice, si quieres ser un buen violero, debes interesarte por todos los procesos de este arte, desde la siembra y el corte de los árboles, hasta la preparación de los barnices que dan acabado al instrumento.
En los últimos años ha podido y ha tenido que delegar esta labor a personas de confianza, pues ya es poco el tiempo que le queda, después de dedicar unas 250 horas a la fabricación de un violín, de hacer giras por Europa dictando charlas sobre su milenario oficio, que también se conoce como laudería o violería, y de ir a hacer negocios con músicos y comerciantes de Estados Unidos, Canadá y de países de Asia, entre estos Corea del Norte. "Fui el primer lutier en incursionar con sus instrumentos en este país".
Tiene empleados en su taller que van adelantando trabajo mientras él, como por estos días, está en una de sus escasas visitas a Colombia, las cuales reclama su madre, pero "todo lo que sale con mi nombre, debe pasar por mis manos, mis ojos, mi razón". Y ese nombre suyo va contramarcado en el instrumento: Grisales.
Su sede está en Cremona, Italia, la meca de la producción de los instrumentos de arco. Su taller está situado en el parque central, de modo que hace parte de los atractivos turísticos de esta ciudad. Jorge, ese nombre con el que lo bautizaron, se fue apagando en sus oídos desde que se radicó en el país centroeuropeo, en cuyo idioma "no tienen la jota y, por tanto, todos me llamaban desde el principio Giorgio, así que Giorgio me quedé", cuenta.
En el mundo de la música, todo empezó para él en la Escuela Popular de Arte, de Medellín, en los tempranos años 80. Allá estudió danza y coplería y aprendió a construir algunos instrumentos: "cómo es que les dicen... ah sí, flautas de pan, zampoñas. Tiples y charangos también fabriqué en aquella época". Y viajó porque, como explica, nadie es profeta en su tierra. Aquí no creyeron en él. Y se fue a Italia, donde ingresó a la Escuela Nacional de Lutiería.
Un camino difícil
Comenzó, como extranjero y, en especial, con el estigma de ser colombiano en los años ochenta, cuando los narcotraficantes se encargaban de regar, como nunca antes en la historia, una mala fama por el mundo. Fue un camino difícil.
"¿Difícil, dice? —exclama Grisales—. Difícil le quedó pequeño. En Europa, no puedo decir que fui ultrajado. Pero las cosas eran demasiado complicadas. Los idiomas, estudiar, trabajar, el estigma aquel. Las dificultades fueron principalmente económicas".
Entre sus grandes maestros reconoce a Giorgio Cé, el primer ganador del Concurso Internacional de Lutiería, galardón que él también obtendría años después. Ese profesor solía decirle: "la laudería es un arte que tiene que ver con todas las artes y las ciencias, pero que se aprende con los ojos".
El primer violinista que creyó en Grisales, tanto que le encargó un violín, fue David Hoyos. Un violín que, quién habría de imaginarlo, entró en el botín de unos ladrones que asaltaron un bus en el que iba el músico y que, andando los días, llegó a manos de un comerciante canadiense. De pronto, enviaron a Grisales unas fotografías del instrumento para que certificara su autoría, y, por supuesto, apenas verlo, él supo que había pasado por sus manos, por sus ojos y por su razón. Sin embargo, ese violín se quedó perdido, lo cual significa un dolor para él, porque "cada instrumento que hago es como un hijo mío".
En la ciudad de los violines, Grisales produce cuatro violines por mes. Llegó a fabricar más que eso, pero un día decidió que lo suyo no iba a ser más la cantidad sino la calidad. Y los músicos le reconocen tal aspecto, porque lo esperan con una paciencia que hubiera puesto a prueba al santo Job. "Creo que tardaré unos 10 años en ponerme al día con los pedidos que tengo hoy".