Histórico

El hacinamiento ahonda el problema en Bellavista

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01 de enero de 1900

  • "Afuera solo tomaba trago. Me volví drogadicto en Bellavista": un preso.
  En Bellavista sale muy caro vivir entre rejas

Así lo confirma Jorge Eliécer Ceballos, director de la Unidad Permanente de Derechos Humanos de la Personería de Medellín. "La guardia cumple la labor de evitar fugas. La vigilancia en los patios es precaria. Allí funciona una estructura de acuerdos en la que mandan los 'caciques'".

Esta situación, según la Personería, se presenta porque no hay guardias suficientes. Por ejemplo, en el patio 11 hay cerca de 900 internos y apenas un guardia, que no está adentro del patio porque allí hay una vigilancia interna que ejercen algunos reclusos.

Según datos del Inpec, en Bellavista hay 350 guardias divididos en 3 compañías, de entre 100 y 125 miembros cada una.

Una compañía trabaja de lunes a viernes y las otras dos compañías laboran día por medio. En semana hay cerca de 225 guardias en las instalaciones.

Según internos, la jerarquización del poder en cada patio es una pirámide. Primero está el "cacique" (jefe máximo). Después el "pasillero", nombrado por el cacique, y más abajo los "hijos" o "carritos", encargados de cobrar las deudas.

La Mesa de Trabajo por la Paz de Bellavista y Colombia, instancia creada para resolver conflictos de manera pacífica en el penal, niega que todavía se presente el sistema de cacicazgo (ver nota en la página 13a).

"Los pasilleros, cada ocho días, cobran 5.000 de aseo y 5.000 pesos de falseo -revela Jairo-. La plata del falseo la parten entre la guardia, los pasilleros y el cacique".

El artículo 45 del Código Penitenciario y Carcelario dice, en su numeral b, que está prohibido a los miembros del Cuerpo de Custodia y Vigilancia "Aceptar dádivas, homenajes, préstamos, efectuar negocio alguno con los detenidos, condenados, familiares o allegados de estos, lo cual constituirá causal de destitución".

Otros presos afirman que el aseo se lo tienen que pagar al cacique. El trabajo del aseo tiene beneficios, pero "esas ventajas se las apropian los pasilleros y los hijos, aunque no hagan el oficio".

"Permanente extorsión"
Según familiares de internos, quien entra a Bellavista ya debe plata. "Un preso nuevo, al que no le puedan llevar artículos de primera necesidad, tiene que gastar más de 400.000 pesos al mes", dice Laura*, esposa de un joven convicto.

Aunque los precios de los artículos (ver lista en recuadro) varían según el patio, el cobro por los elementos más esenciales tiene un valor similar en el penal. Apenas llega un preso, los pasilleros le ofrecen el cambuche (cama, camarote o zarzo). La Dirección de la Cárcel les da implementos de aseo personal cada tres meses.

Los precios de los cambuches, según dicen algunos internos, varían. Aunque los presos dicen que un camarote puede costar 80.000 pesos mensuales, la Personería asegura que también los hay de 300.000 pesos al mes.

Los beneficios de los caciques están relacionados, además, con la venta de las drogas y el alcohol dentro del penal.

"Afuera solo tomaba trago. Me volví drogadicto en Bellavista. Acá venden chamberlain (licor hecho con alcohol industrial), aguardiente, basuco, marihuana, pepas y perico", dice Jairo.

El control de las ventas de las sustancias ilícitas y el alcohol está en manos de los caciques. Cualquier otro que lo venda es considerado contrabandista y se atiene a una reprimenda.

Según la Unidad Permanente de Derechos Humanos de la Personería de Medellín, "la gente vive en Bellavista bajo una permanente extorsión".

Un bareto (cigarrillo de marihuana) se vende por 2.000 pesos y 10 gramos de perico (cocaína de baja calidad) valen 80.000 pesos. Hay patios en los que venden también bolitas de marihuana a 1.000 pesos.

Sin embargo, para Diego Arango, edil encargado del tema de paz de la comisión primera del Concejo de Medellín, instancia que trabaja el problema carcelario, la labor de la Mesa de Trabajo es fundamental para corregir la situación y mejorar la convivencia dentro del penal.

"Bellavista es una cárcel poco violenta y la convivencia entre los presos es muy buena. Allí la labor de la Mesa es fundamental", apunta Arango.

"Da mucha rabia que los guardias te quiten un cuarto de mantequilla -alega María-, cuando todos saben que hay gente que en la visita entra droga en sus partes íntimas".

El ingreso y la circulación de dinero en efectivo están restringidos en Bellavista desde agosto de 2004. El Código Penitenciario y Carcelario, en su artículo 89, lo había decretado en 1993.

Los internos tienen derecho a que les consignen en una cuenta de ahorro hasta un salario mínimo mensual, 408.000 pesos, para sus gastos dentro de la cárcel.

Este dinero se los cambian por monedas conocidas en la cárcel como chelines. Cada preso tiene derecho a reclamar hasta 25.000 pesos diarios.

Los caciques y pasilleros también realizan rifas de 100.000 pesos cada ocho días.

"Los carritos cuidan a los pasilleros y a los coordinadores. Los pasilleros tienen cuentas en bancos para que les consignen a quienes no tienen visita y no les pueden entrar dinero", comenta otro recluso.

Además, se mueve una compleja escala de préstamos de dinero.

"Los prestamistas son 'paracos' y 'guerrilleros'. Prestan así: por 5.000 toca pagar 8.000 pesos. Por 10.000 se cancelan 16.000 pesos. Por 20.000 se pagan 32.000 pesos y por 50.000, la deuda es de 80.000 pesos", sostiene Ricardo*, otro interno que paga una condena por hurto calificado.

Varios presos coinciden en que los prestamistas son usureros. "Si usted el domingo no llega con los meros intereses, se le pierden las cosas -agrega Jairo-. Los intereses son semanales".

Gustavo Villegas, secretario de Gobierno de la Alcaldía de Medellín, asegura que el Municipio "solo es un apoyo para las prisiones. El manejo y la administración son responsabilidad del Inpec. No tenemos ninguna injerencia en la administración de las cárceles".

A los que no pagan las deudas de droga, licor o comida y se van de los patios se les llama "enrastrillados". "Enrastrillarse" es ir de un patio a otro acumulando deudas. "Los enrastrillados son muy bravos -dice Jairo-. No pagan y se hacen apuñalar. No les importa nada".

Las deudas de droga, préstamos y alcohol son cobradas por pasilleros y carritos. El no pago de las obligaciones, según los presos, es la causa principal de las riñas y los heridos en los patios. Como dicen que sucedió en mayo pasado.

Tropel en el patio Quinto
La visita del domingo era un recuerdo borroso en el patio Quinto. En la mente y el paladar de los reclusos no quedaban imágenes de las visitas ni asomos del sabor de los platos del día anterior.

El lunes 8 de mayo llegó con los afanes de costumbre. Otra semana. De nuevo a lavar ropa, a rebuscarse las comidas y a tasar bien los pocos pesos que pudo entrar el pariente o la mujer.

Pero la tranquilidad del patio Quinto, un edificio de 3 pisos y 10 pasillos, que alberga unos 900 reclusos, se rompió ese lunes después del almuerzo.

Un grupo decidido a cobrar deudas de vicio atrasadas, y sin cancelar durante la visita dominical, terminó con la calma.

"Estaban armados con cuchillos, chuzos, puntas y armas de fuego. Les dieron a cuatro que tenían deudas de droga", según un interno.

Los agredidos intentaron salir al rastrillo, lugar donde está la guardia del Inpec, pero los hicieron retroceder. El resultado de la reyerta fue de cuatro personas heridas, dos con puñaladas.

Historia de la cárcel más violenta y de su paso a la noviolencia
La construcción de la Cárcel Nacional Bellavista inició en 1971 como un nuevo espacio para trasladar a los presos de la cárcel La Ladera.

En enero de 1976 se pasaron allí 4.300 internos a pesar de que la cárcel había sido construida para 1.600. El 13 de junio de 1977 Bellavista se inauguró oficialmente.

Desde su inicio, los internos se mostraron descontentos por la calidad del reclusorio y a finales de la década de los ochenta las quejas sobre insalubridad y hacinamiento fueron continuas.

Además, se vivía un ambiente tenso, hasta el punto de ser llamada "la cárcel más peligrosa de Latinoamérica". Las fugas y las muertes violentas dentro de la prisión eran comunes.

Aunque existieron fugas masivas, como la del 18 de agosto de 1987, cuando 17 presos salieron del penal en un furgón, la más recordada fue la fuga de diciembre de 1988, cuando un helicóptero aterrizó en el patio Dos del penal y se llevó a cinco presos.

Para 1990 el promedio de muertes dentro del penal era de cuatro a la semana.

En julio de 1994 fue inaugurado el Pabellón de Máxima Seguridad de la cárcel.

Aunque a principios de la década de los noventa se habló de procesos de diálogo interno para pacificar la cárcel, fue realmente el 20 de agosto de 1997 cuando los presos realizaron una propuesta formal.

El 28 de mayo de 1998 se instaló la Mesa de Trabajo por Bellavista que busca mejorar las condiciones de vida del penal. Desde eso momento, según presos, directivas y familiares, la situación en Bellavista mejoró sustancialmente y en repetidas ocasiones ha sido etiquetada como una de las cárceles más pacíficas de Latinoamérica. A pesar de las irregularidades denunciadas, los presos y entidades externas reconocen que hoy la cárcel está mejor que en antes.