Hasta los mosquitos sintieron camaradería del rugby
Se jalaron, se golpearon, se revolcaron en el piso, se la gozaron y hasta terminaron pidiendo más.
No dieron por perdida ni una pelota, de esas ovaladas que se ven en los grandes partidos del rugby estadounidense. ¡Nunca! Al fin y al cabo lucharla hasta el final es parte de la filosofía de este deporte que aparenta rudeza pero que se juega con caballerosidad.
La participación fue increíble, ya se la quisieran otros deportes: 1.200 deportistas, 92 equipos. Y, claro, así se vio llena la unidad deportiva de Castilla, donde niños -llamados mosquitos-, jóvenes y mayores le cumplieron la cita al Torneo Centenario que promovió la Liga Antioqueña de Rugby con el respaldo del Inder Medellín.
Y aunque algunos equipos, como Coyotes de Bucaramanga, se demoraron más de 13 horas para llegar debido a los inconvenientes por el invierno, todos se brindaron en el templo del rugby y, como manifiesta Luisa Ivone Restrepo, los rugbistas se sintieron felices. "Nunca había ido a un torneo con tantos participantes, está muy chévere, muy bien organizado", señaló Álvaro Matajira, de Coyotes.
Entre sábado y domingo se vivió una verdadera maratón de partidos cuyas finales, incluso, se extendieron hasta la noche dominical con equipos de Bogotá, Cúcuta, Bucaramanga, Montería, Cali, Pereira y varios municipios paisas.
"Fue una enorme fiesta de camaradería, competencia e integración de la gran familia del rugby colombiano", afirmó Jorge Laurencena, coordinador de Torneos de la Liga.
Al final, hasta los mosquitos, los protagonistas más jóvenes -máximo 10 años- apenas en proyección, se contagiaron de esa camaradería de los "veteranos" del rugby.