Herejías de jurado
Parecía un hecho evidente: la serie de televisión había sido un éxito de sintonía, había contado con los mejores actores, se había vendido en el exterior, los discos compactos se venden en almacenes y semáforos, el libro del libreto figura entre los más vendidos y, además, fue un gran negocio. ¿Qué más se podía pedir? ¿No eran suficientes argumentos para coronarla en Cartagena como la serie del año?
El jurado calló; parecía tomarse su tiempo para digerir los argumentos a favor de la nominación de El Cartel en el Festival de Cine. Fue un silencio breve, poblado por consideraciones de coyuntura: ¿Qué pasaría si no se premiaba la serie? Ni pensarlo: la rivalidad entre RCN y Caracol se pondría al rojo vivo porque se consolidaría la vieja prevención sobre la manipulación de RCN sobre el Festival; y el público: ¿cómo reaccionaría ante el desaire a su serie favorita? Esto sin contar con la reacción previsible e inmediata de la empresa que pone y quita empleados, que da o niega contratos de actuación, que dispensa u omite patrocinios. Los hechos y las razones se alineaban como soldados de la causa del premio a El Cartel. El jurado era consciente de que una voz en contra sería como enfrentar a gritos un pelotón de fusilamiento.
Sin embargo había argumentos en contra, herejías, dadas las circunstancias, que expuse y hago públicas.
- La calidad de un trabajo de televisión va más allá de lo que digan técnicos, gerentes y cifras de sintonía.
- Estamos frente a un producto de negativo y dañino impacto social.
- Produce un impacto directo en la mayor parte de la audiencia el protagonismo dado a narcotraficantes, asesinos, sobornadores, ladrones y traidores, prostitutas y matones.
- No es el mismo impacto de series con temas similares. Esta es una historia en que se combinan, sin límites definidos, la ficción y la realidad.
- Hace impacto directo en la imagen y condición de la mujer; difunde la idea del enriquecimiento fácil, de la ostentación y de la posesión de cosas como medida del éxito personal, y de lo prescindible de la vida humana.
- Consolida una imagen de Colombia, vinculada a la acción de los narcotraficantes. En efecto, lo que es una vergüenza nacional resulta elevado a la categoría de imagen representativa.
- También es evidente el efecto multiplicador. Tras el Cartel vendrán las mujeres del Cartel, lo acompañan las tetas y su paraíso, las prepago y las confesiones de asesinos y secuestradores. Hoy un narcotraficante dictó cátedra a millones de embelesados televidentes; mañana será Mancuso u otro de su calaña contando cómo asedió, mató y se apoderó de los bienes de centenares de campesinos; después vendrá la cátedra Jojoy con el relato seriado del asesinato de los 10 diputados y de la vida de centenares de secuestrados por las Farc, y quizás las memorias de Garavito, el violador y asesino de niños. Son temas que, como el de El Cartel, tendrán audiencias y ganancias aseguradas.
El jurado, inteligente y tolerante, (¿adjetivos redundantes?) escuchó y barajó las herejías, que otros llamarían moralismos, o extremismos. Sus razones tendría para nominar la serie. A dos días del Festival sigo creyendo que los actores, la producción y los técnicos merecen destacarse, no la serie como tal. Las objeciones contra ella se mantienen en pie como expresión de un rechazo necesario, aunque es obvio, tendré que aceptar la suerte de los herejes.