Hernando Trujillo dejó moda y afecto
Sentidas exequias del empresario que volvió su nombre una de las marcas de moda más reconocidas del país.
En paz, rodeado de sus siete hijos y luego de 92 años de "una vida trabajada a puntadas", como solía decir seguido de una sonrisa, falleció en la noche del domingo el empresario antioqueño Hernando Trujillo.
Hoy serán llevadas sus cenizas a dos lugares que siempre guardó en el corazón: Angostura, el pueblo donde nació y fue bautizado por el hoy beato padre Marianito, y su finca en El Retiro, donde florecen las aves del paraíso con que ayer se acompañaron las exequias en Campos de Paz.
También al mediodía de ayer, en la corporación Minuto de Dios, el padre Diego Jaramillo, celebró en Bogotá una misa en que decenas de personas despidieron a su antiguo jefe.
El sastre —siempre se consideró así— Hernando Trujillo no solo convirtió su nombre en una de las principales marcas de ropa formal que vistió al país por 47 años, sino que siempre prodigó afecto y generosidad a los 500 empleados que llegó a tener la empresa que, con dolor, vio cerrar en marzo de este año.
"Para él fue un golpe muy duro, pero fue aceptando la realidad de un mercado en que el contrabando, las prendas chinas y la competencia internacional nos afectaron profundamente", comentó ayer a este diario Beatriz, una de los cinco hijos que trabajó bajo la batuta exigente pero respetuosa de don Hernando.
Y pese al cierre, este hombre que hizo su vida la mitad en Medellín y la mitad en Bogotá, durante estos últimos meses asentado en la finca, trató de mantenerse al día, revisando la prensa, sin abandonar sus lecturas (le encantaba la historia), esas mismas que años atrás le daban "tela para cortar" en las tertulias que armaba con su amigo entrañable, el académico y periodista Bernardo Hoyos, quien falleció en octubre de 2012, en Bogotá.
Pese a esa otra gran pérdida, la salud de don Hernando se venía fortaleciendo notablemente durante este año, aunque tuviera una afección respiratoria. Pero su corazón estaba débil y debió ser internado desde hace un mes en la clínica CES.
"Partió tranquilo, rodeado de la gente a que siempre amó y enseñó con el ejemplo", concluye Beatriz.