Histórico

Higuita, revolucionario de la posición de arquero

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27 de diciembre de 2009

Cuando se habla de jugadores colombianos que hayan hecho historia, no puede dejar de mencionarse un arquero que marcó una época en Colombia y revolucionó su posición para el fútbol del mundo: René Higuita.

Los grandes jugadores se destacan por su gran condición física y técnica, generalmente unida a una gran personalidad futbolística.

Pero una cosa es mostrar personalidad en posiciones de campo, donde el jugador es uno de diez repartidos en la alineación, con posibilidad de que alguno de los otros pueda corregir sus fallos y otra cosa muy distinta mostrarla en el arco, donde un error casi siempre es gol.

René, primero con Nacional y luego con la Selección Colombia, impuso un estilo totalmente novedoso y revolucionario para la posición de arquero, apenas insinuado años antes por el portero argentino Hugo Gatti.

Un arquero líbero que jugaba en la línea media de su propio campo, permitiéndole a su equipo jugar en el campo contrario, hacer una gran reducción de terreno, recorrer menos espacio, jugar a menor distancia de la portería rival y facilitar la presión sobre los adversarios, obligados a su vez a jugar en su mismo campo y a ver disminuidas al extremo sus posibilidades de acercarse al arco del frente.

Eso sin hablar de los lujos que se permitía René, quien además de su patentado "alacrán", mostraba toques de calidad parando con el pecho, cabeceando, saliendo a los costados, pasando el balón con la calidad de un buen jugador de campo, arrancando desde atrás para hacer paredes y combinaciones de ataque que lo llevaban, en ocasiones, hasta cercanías del arco rival y convirtiendo goles al ejecutar tiros libres y penaltis.

Nacional y Colombia perdieron cuando René dejó de jugar con ellos, porque se volvió a ocupar el campo completo, porque el arco contrario se alejó, porque los rivales tuvieron mucho mas espacio para maniobrar, porque volvieron a ser once contra once.

Muchos lo tildaron de "loco", pero René hizo que después de casi cien años la Fifa, entidad ultraconservadora encargada de velar por las reglas del fútbol y única con la autoridad para modificarlas, se decidiera a introducir sucesivos cambios en la hasta entonces inamovible posición de arquero, que le dieron una participación más activa y le hicieron comprender que su función, además de atajar los balones que iban en dirección a su portería, era participar en el juego de conjunto como un jugador de campo.

Se necesita mucha, pero mucha personalidad, conocimiento del puesto, sentido de equipo y de la distancia, osadía y mucha alegría de niño al jugar, para arriesgarse a estar tan lejos del arco como lo hizo siempre René.

Hay arqueros atajadores, muy buenos debajo del arco. Hay arqueros atajadores que, además, saben salir en el momento oportuno para anticipar un balón o para enfrentar a un adversario. Hay arqueros que atajan, salen y hasta se adelantan dentro del área grande cuando su equipo está al ataque.

Pero un arquero que manejara como su área el 50% del terreno de juego, solo ha habido uno: René.

Ha sido el revolucionario de su posición y tendrá de por vida el reconocimiento del fútbol y de quienes lo vimos.

Esos homenajes e invitaciones que nacional e internacionalmente empiezan a hacerle -ahora con la anunciada despedida oficial de las canchas-, son producto de la admiración y cariño que por él sienten en muchos rincones de la tierra.