Histórica semana para los palestinos
CON LA FÉRREA oposición de Estados Unidos e Israel, los palestinos se enfrentan esta semana al reto de convertirse en el estado 194 de la ONU.
Desde hace un par de días hay más movimiento que de costumbre en la Muqata, Ramala. En este lugar en el que vivió el legendario Yasser Arafat, está la sede de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
Los guardias de seguridad están más alertas que de costumbre, algunas banderas fueron cambiadas y en el sitio trabajan hombres de limpieza y construcción. Todo parece estar listo para una semana en la que muchos palestinos tienen la atención puesta en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York.
El próximo viernes 23 de septiembre, el presidente palestino, Mahmud Abbas, pronunciará un discurso ante los estados que integran este organismo y que será transmitido en pantalla gigante justo ahí en la Muqata y en otros sitios de Ramala.
La idea de su intervención es convencerlos para que voten para que los territorios palestinos sean reconocidos como un Estado de forma unilateral, es decir, por fuera de las negociaciones para la paz con Israel y teniendo en cuenta las fronteras anteriores a 1967.
Desde ese año y después de la victoria en la guerra de los Seis Días, Israel conserva parte de Jerusalén Oriental y Cisjordania. En estas dos áreas se levantan comunidades israelíes que los palestinos denominan asentamientos y están en sitios que ellos reclaman como parte de su futuro Estado.
Una intensa campaña
Desde hace varios meses, diplomáticos y asesores palestinos de todo tipo trabajan en una intensa campaña que tiene como propósito lograr que los territorios palestinos se conviertan en el Estado 194 de las Naciones Unidas.
El punto álgido de esta iniciativa se produjo esta semana. El presidente Abbas dijo, antes de partir para Nueva York, que presentará su solicitud ante el Consejo de Seguridad de Naciones, que está conformado por 15 integrantes, cinco de ellos permanentes y con derecho a aprobar resoluciones o a vetar iniciativas. Estados Unidos es uno de ellos y ya ha dicho que ejercerá su derecho al veto en esta ocasión.
El diario israelí Yediot Aharonoth y la agencia palestina de noticias Maan han informado sobre la intención de E.U. de convencer a otros integrantes del Consejo de Seguridad para que veten la iniciativa y, de esta forma, evitar ser visto como el único país en contra de la misma.
Después de esto, los palestinos presentarán su propuesta ante la Asamblea General. Se espera que de los 193 países que integran ese organismo, entre 120 y 126 voten a favor de la propuesta.
Los votos a favor no cuentan con el poder necesario para lograr que los territorios palestinos sean considerados como un integrante pleno, pero lograrían que sea aceptado como un estado no miembro.
Aunque Yaser Arafat proclamó el Estado palestino en 1988, el hecho de que éste sea considerado como un integrante más de Naciones Unidas trae otras implicaciones.
Por ejemplo, los palestinos podrían acceder a los organismos y cortes internacionales. Dentro de estas últimas está la Corte Penal Internacional a la que podrían solicitar que se investigue a Israel por crímenes de guerra. También podrían demandar al Estado judío por la construcción de asentamientos en territorios que consideran les corresponden.
Estos hechos preocupan a Estados Unidos y al Gobierno israelí que lidera el primer ministro Benjamín Netanyahu.
Hasta ahora, los palestinos cuentan con el apoyo de países como China, Argentina, Brasil, India o Sudáfrica.
Nada que perder
La campaña palestina ilusionó a los líderes palestinos que decidieron emprenderla con fuerza después del fracaso de los diálogos para la paz con Israel, en 2010.
Desde entonces, un equipo de personas, entre abogados, expertos en comunicaciones y conocedores de la causa, trabajan por lograr un objetivo que preocupa a quienes no lo ven con buenos ojos.
Uno de ellos es el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, quien advirtió la semana pasada que de aprobarse la iniciativa palestina, esto podría acarrear "graves consecuencias" y reiteró su confianza en que las partes vuelvan a la mesa de negociaciones.
Aunque el líder no entró en detalles, los palestinos dependen de Israel en el cruce de puestos fronterizos, el pago de millonarias transferencias por los impuestos de exportaciones, el suministro de agua y la concesión de permisos a sus ciudadanos para entrar a su territorio.
De acuerdo con el analista político Barry Rubin, esta iniciativa rompe cualquier compromiso hecho a Israel y garantizado internacionalmente desde 1993.
Sin embargo dice que la ANP no tiene razones para abandonar su propósito debido a que "no tiene nada que perder", y añade que es "demasiado tarde" para detener esta propuesta en la que muchos tienen puesta la esperanza.
Por su parte el académico Ghassan Khatib opina que la actual situación es "insostenible" para los palestinos y por eso "ha llegado el momento de la verdad".