Histórico

Hombre Nuevo

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10 de noviembre de 2011

SIN ENTERRARSE. Los refranes populares guardan demasiada sabiduría, por algo se dice que "los dichos de los viejitos, son evangelios chiquitos". Huelga confesar mi afición por ellos, pues desde niño los he escuchado de mi madre que sabe tantos como Sancho Panza, que ya es decir. Esta semana escuché uno nuevo que me dejó pensando: "Con los amigos se llega hasta el cementerio, pero no nos enterramos con ellos". ¿Hasta dónde puedo llegar con los amigos? Hasta donde la recta conciencia y nuestros principios nos lo permitan, sin rebasar jamás el límite de la verdad y la honestidad. ¿Quién es un amigo? Es alguien en quien confiamos, es un aliado en los momentos de dificultad. Es aquel que pretende, procura y desea nuestro bien. Algunos llegan a compararlo con nuestro otro yo. "El que encuentra a un amigo, encuentra un tesoro". El que nos enreda en el vicio y el pecado no es amigo, es un camarada, un "compadre" de ocasión, un compinche. Los contubernios, la complicidad, la confabulación jamás se le puede llamar con el noble título de amistad. Y porque "el que con lobos anda, a aullar se enseña" es mejor elegir bien nuestras amistades.