Histórico

Hombre Nuevo

Loading...
26 de enero de 2012

DOS GIGANTES SE MUEREN. La Kodak y el buque Costa Concordia se fueron a pique. La primera es conocida, y hasta querida por todo el mundo, ya que las camaritas y revelados se asocian a los recuerdos de nuestra infancia. A Kodak le debemos el retrato familiar perfectamente clavado en los muros de la sala. Así como existe la generación Pepsi, nosotros formamos parte de la generación Kodak.

El crucero se hizo famoso de golpe y por el golpe que se dieron con la peña. En unos días nos llegarán imágenes de las últimas burbujas que exhale, especie de hálito de un barco que no tardará en celebrar su sepultura.

¿Qué tienen en común estos dos gigantes comerciales? Ante todo que en ningún momento nos podemos confiar y creer que se tienen las cosas aseguradas.

El buque se desvió tres o cuatro millas de su rumbo, casi nada comparado con la inmensidad del mar, pero este poco bastó para encallar. A la Kodak la mató el no haber sabido avanzar a la era digital que terminó imponiéndose. Ahora necesita un crédito de mil millones de dólares para salir a flote. La confianza es mala consejera, no sólo en los negocios, también en la vida matrimonial y familiar, cuando se cree, por ejemplo, que se tiene a la esposa o a los hijos asegurados.

Hay que vigilar para no naufragar.