Histórico

Homenaje a una Madre

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08 de mayo de 2010

Al amanecer del primero de mayo del año pasado, dos días después de la muerte de mi Mamá, desvelado a causa del vacío de su partida, pensaba en mi cama cuál era la palabra que mejor la representaba a Ella, y escribí unas cortas notas que nunca compartí con nadie, pero que hoy quiero hacerlo con ustedes:

Ejemplo de Equilibrio

Ala, como el cariñoso sobrenombre con que la llamaban sus nietos, fue la criatura más equilibrada que yo he conocido. Con su ejemplo nos enseñó que el universo creado por Dios es tan maravilloso, porque siempre todo está en perfecto equilibrio, y que si éste se rompe, se destruye.

Fue equilibrada en todo, en el comer y en el beber: le gustaba la buena comida, pero nunca más de lo suficiente, un buen brandy, pero solo uno.

En el vestir: siempre fue elegante pero discreta, siempre se vistió de una manera adecuada para la ocasión.

En las lecturas: le gustaban los buenos libros de grandes autores y las revistas de sociedad.

En el manejo de su tiempo entre el trabajo y sus aficiones, entre la familia y sus amigos.

Entre lo divino y lo humano: católica por convicción, practicante, pero sin apasionamientos. Le gustaban las buenas cosas, pero nunca se apegó a ellas.

En la pintura, que practicaba con pasión y maestría, creó composiciones con un gran balance entre las formas, los colores y las luces.

En su escala de valores, donde siempre fue claro qué era lo fundamental, y qué carecía de importancia.

Equilibrada y justa, con los de arriba y los de abajo, con los poderosos y con los humildes. Para ella todo el mundo merecía respeto, merecía ser escuchado.

En el manejo de los problemas: le dio la trascendencia justa a cada una de las situaciones que le tocó vivir.

Le gustaba la gente, pero por grupos, no todos al tiempo, que se pudiera conversar; disfrutaba bailar y la buena música, con un volumen moderado. Pero también disfrutaba mucho estar sola compartiendo con ella misma, le gustaba el silencio.

Le gustaba la ciudad y disfrutaba el campo, le gustaba mucho viajar y volver a casa, los museos pero también las compras, la modernidad y el futuro, (siempre quiso ver un ovni), pero también la historia y las iglesias góticas.

En el humor: un humor alegre e inteligente, pero nunca inoportuno y grosero.

Equilibrada en el amor, que fue inmenso y generoso, que fue para todos, pero nunca lo manifestó con aspavientos y meloserías.

Dios, en su infinita sabiduría, fue equilibrado y justo con nosotros, nos la prestó 75 maravillosos años, y ahora se la ha llevado para que comparta con Él la Eternidad.

Para los que no la conocieron, este no es un perfil equilibrado, es como los atardeceres sabaneros, que en sus últimos días tanto vimos desde su ventana: que no se pueden pintar porque parecerían exagerados.