HOMOFOBIA O SENSATEZ
Mientras en Colombia se debate el matrimonio entre homosexuales, en Uganda se acaba de decretar una ley antigay, que castigará con pena de muerte y cadena perpetua cualquier tipo de interacción o atracción sexual, afectiva, emocional y sentimental entre individuos del mismo sexo.
La noticia fue catalogada por la Presidenta del Parlamento de ese país como "un regalo de Navidad". Según eso, por acá vamos muy bien.
Hace poco, el concejal de Bogotá Marco Fidel Ramírez preguntó públicamente ¿quiénes eran los periodistas LGBT de Canal Capital? Y el canal, en cabeza de su director, Hollman Morris, le respondió al edil con una campaña donde los colaboradores del medio lucieron camisetas con la consigna: "Todos somos LGBT".
Como quien dice, lo que es con ellos es con todos nosotros, señor homofóbico.
Celebré esa iniciativa porque soy respetuoso de la identidad sexual de cada quien, llámese homosexual, bisexual, lesbiana, travesti, transgenerista, o lo que sea.
Pero ser respetuoso de la diversidad sexual, no quiere decir que esté obligado a compartir mi complacencia rotunda frente al homosexualismo. Respeto mucho, pero no comparto.
Y ahí le doy la razón al senador conservador Roberto Gerlein, quien ha sido fuertemente atacado por expresar su posición frente al acto sexual tanto entre hombres como entre mujeres.
"Merece repulsión el catre compartido por dos varones… sexo sucio, asqueroso, sexo que merece repudio. Es un sexo excremental y no puedo, me perdonan, convertirme en vocero de esa clase de uniones que llevan a esa clase de excesos".
Está en todo su derecho de expresarse y de defender su posición que, entre otras, me parece sensata. Lo que pasa es que en su calidad de senador debió ser más prudente; se le iba yendo la mano.
Yo reconozco que el tono que el senador utilizó para referirse al acto sexual entre hombres fue desobligante, pero en cierta forma lo defiendo.
Es decir, a mí me enseñaron que el hombre se hizo para la mujer, y viceversa. Esa idea es la mía y acá la defiendo. A muchos les suena la flauta diferente y no tengo problema con eso.
Pero es injusto y desproporcionado el escándalo que le han hecho al senador. No está diciendo nada raro, es la idea más tradicional y conservadora de pensar el sexo.
¿Dónde está el respeto por la identidad sexual de cada quien?
Y para calentar el debate: como hombre y heterosexual que soy, me fascinaría estar con dos mujeres a la vez. No lo he hecho y no sé si lo haré, pero esa idea es atractiva. Lo digo sin tapujos. Es el sueño erótico de muchos hombres (y hasta de muchas mujeres, me lo dijo una amiga que leyó esto antes que ustedes).
Es un tema cultural. Los medios y la publicidad han hecho que sea más aceptado el homosexualismo entre mujeres que entre hombres. Lo corroboró el mismo senador.
Estoy de acuerdo con la legalidad del matrimonio gay y no rechazo el homosexualismo.
La comunidad homosexual no debe ver truncadas las esperanzas de poder formalizar el matrimonio (como en Argentina y México DF) vía reforma constitucional, y alcanzar con ello los mismos derechos sociales, económicos y culturales del matrimonio entre hombre y mujer.
¡Ni más faltaba….