ICBF, la más querida por los colombianos
Hace poco la firma Gallup reveló un estudio sobre una de las instituciones que cuenta con más favorabilidad ante los colombianos. Se trata del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF. A esta entidad le ha correspondido enfrentarse al peor lastre que ha sufrido nuestro país: el conflicto armado. Es, a ésta, a quien le corresponde recibir a los niños desmovilizados de los grupos armados, esforzándose para restablecerles sus derechos, principalmente el de la educación, para que puedan tener una inserción social y productiva exitosa.
La Defensoría del Pueblo publicó también un estudio en donde analizaba la grave situación de los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes, de 27 de los 32 departamentos del territorio colombiano. En la investigación, se presentan testimonios de chicos excombatientes. Sus razones coinciden en un común denominador: la exclusión social y económica. Es entendible entonces que su ingreso a estos grupos sea visto por ellos como una alternativa de supervivencia.
Además, el estudio encontró otras razones de índole identitario: les gustan las armas y el uniforme, la vida militar, la guerra, la búsqueda de respeto y el reconocimiento. Este tipo de identificación se puede explicar tanto por la influencia de los grupos armados en los territorios, como por la falta de oportunidades, la violencia intrafamiliar y sexual, o la presencia de un familiar en las filas.
Al indagar a los menores desvinculados de los grupos armados, por los lugares donde permanecieron después de salir del conflicto, la Defensoría encontró que, independientemente de la forma de desvinculación, las estaciones de policía y los batallones militares fueron los sitios a los cuales fue llevada, inicialmente, la gran mayoría de ellos. Luego, estos niños fueron acogidos por el ICBF.
La investigación resalta la labor del ICBF en este sentido; tarea que hace varios años realiza, procurando que estos niños encuentren un verdadero hogar. El desempeño de Elvira Forero Hernández, directora de la institución, es digna de un reconocimiento. De hecho, su trabajo ha sido tan exitoso que el presidente Santos decidió dejarla a la cabeza de la entidad.
Bajo su dirección, la atención llegó a casi 12 millones de personas en el 2010, frente a 9.5 millones atendidas en el 2005. En el mismo periodo su presupuesto aumentó un 32 por ciento y diariamente se entregaron 15 millones de raciones alimentarias a través de programas de prevención y protección a niños, mujeres en periodo de gestación y lactancia, adultos mayores, indígenas y desplazados.
Forero se enfocó en la primera infancia. Para ello eliminó un número considerable de programas, para optimizar recursos, y disminuyó gastos de administración. Su transparencia en el manejo de los recursos es, también, digna de resaltar. Pero uno de sus mayores logros ha sido darles rostro a los niños a cargo de la institución, identificarlos uno a uno y no como lo eran antes: uno de tantos. El acompañamiento que hacen los funcionarios del Instituto ofrece soluciones oportunas, garantizándoles a los pequeños el derecho a crecer dignamente en un núcleo familiar que garantice su buen desarrollo.
El Instituto hace presencia en 1.102 municipios y, a juzgar por el récord de visitas, Forero ha estado presente en la mayoría de ellos. En medio del asombro causado por los altos niveles de corrupción en el país, donde los corruptos están saqueando las instituciones, bueno es reconocer la labor que viene desarrollando esta institución bajo la dirección de una mujer a la que se le convirtió en capricho el derecho a la felicidad de los niños colombianos. Se vale, entonces, que esta sea la institución más querida por los colombianos.